Rusia comenzó a construir un prototipo de su primer bombardero furtivo, capaz de volar sin ser detectado por un radar, anunció el martes la agencia de prensa pública TASS.

Según fuentes de la industria de defensa rusa citadas por TASS, los materiales están siendo entregados y la construcción de la cabina ya comenzó.



«El montaje final debería estar terminado en 2021», dijo una de estas fuentes. La entrada en servicio demorará aún varios años.

En diciembre, el viceministro de Defensa, Alexei Krivorutchko, indicó que el proyecto estaba gestionado por el legendario fabricante ruso Tupolev, filial de la sociedad estatal Compañía Aeronáutica Unificada (UAC).



Contactada por la AFP, la UAC se negó a comentar la información y Tupolev no reaccionó hasta el momento.

Según los medios de comunicación rusos, el avión tiene un diseño «ala voladora» similar al de los bombarderos furtivos estadounidenses, se desplazará justo por debajo de la velocidad del sonido y será capaz de transportar misiles de crucero y armas hipersónicas.

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Será la respuesta rusa al nuevo bombardero furtivo estadounidense B-21, en desarrollo y cuya entrada en servicio se espera para 2025, en sustitución de los B-2, desarrollados durante la Guerra Fría y hasta ahora presentados como los aparatos más eficientes de su categoría.

China también está trabajando en el desarrollo de un bombardero sigiloso de larga distancia, el Xian H-20.

Según los medios de comunicación chinos, podría hacer su primera aparición pública en noviembre.