Epicentro de las protestas raciales, Portland sigue en la calle

El olor a gas lacrimógeno aún se siente por momentos en el aire de Portland, último epicentro de las manifestaciones antirraciales y hasta esta semana escenario de una brutal represión por parte de policías federales.

El caos que se adueñó de la mayor ciudad de Oregón, en el oeste de Estados Unidos, las últimas tres semanas por la llegada de agentes enviados por el presidente, Donald Trump, paró apenas fueron retirados de las calles el jueves.

Pero su presencia revitalizó al mismo tiempo las protestas por el caso de George Floyd, un afrodescendiente fallecido a manos de un policía blanco, que como en el resto del país estaba ya perdiendo fuerza.

Y Portland, con una larga tradición de movimientos de protesta, se convirtió en el epicentro de esta causa con miles de personas en las calles cada día al grito de “Black Lives Matter” (Las vidas de los negros importan) y “Sin justicia, no hay paz”… y repitiendo el nombre de Breonna Taylor, Floyd y otros muertos por la policía.

Trump envió a los federales para resguardar la vandalizada corte federal, que ahora será custodiada por la policía de Oregón tras un acuerdo con la gobernadora Kate Brown.

Fuerzas federales dispersan con gas lacrimógeno una manifestación contra el racismo el 29 de julio en Portland

No obstante, Trump dijo que permanecerán hasta que termine lo que define como una “limpieza de anarquistas y agitadores”.

¿Puede ahora la ausencia de los federales en las calles debilitar la convocatoria?

Los manifestantes dicen que no, pues las protestas no comenzaron por esta “intervención”, sino por el racismo y la brutalidad policial que, aseguran, ha caracterizado durante años a la policía en ese estado.

“Viendo la energía, el movimiento no se detendrá hasta que haya un cambio definitivo”, aseguró a la AFP Sierra Boyne, una chica negra de 19 años que lleva un chaleco con una cruz roja para prestar primeros auxilios en caso de emergencia.

“Las personas están realmente comprometidas con el cambio… no creo que esto vaya a parar pronto, que vaya perder impulso”.

– “Listo para resistir” –

Un manifestante quema una bandera estadounidense a las afueras de la corte federal de Portland durante manifestación contra el racismo el 31 de julio

Por casi tres semanas fue la misma receta con los federales, que dispersaron las concentraciones con gases, bombas de ruido y balas de goma, mientras los manifestantes resistían con paraguas abiertos, improvisados escudos caseros y hasta sopladores mecánicos, esos que normalmente se usan para limpiar las hojas de los árboles, para desviar el espeso humo.

Y desde el jueves, cuando dejaron de custodiar la zona, cientos de personas siguieron congregándose sin incidentes, constató la AFP.

Los manifestantes dicen que seguirán en las calles hasta que se produzca un cambio. ¿Pero cuál? ¿Qué tiene que ocurrir para que se levante la manifestación? No hay un solo objetivo en la calle.

Boyne es precisa: quiere el desfinanciamiento de la policía y que se distribuya más riqueza entre las comunidades pobres, así como la renuncia del alcalde demócrata Ted Wheeler.

“Él es la razón por la que la policía brutalizó las manifestaciones en primer lugar”, indicó.

En esa línea está también Letha Winston, quien exige que se reabra el caso de su hijo Patrick Kimmons, muerto a tiros por la policía hace dos años en lo que las autoridades describieron como un acto de “defensa propia”.

“Quiero justicia para mis nietos, para que puedan seguir con sus vidas”, dijo a la AFP. “Debido a la brutalidad policial en Portland quiero que la policía sea reformada… mejor aún, que los despidan y formen un nuevo cuerpo”.

Alicia, de 46 años, quiere prácticamente un imposible: que se revoque la Constitución de Estados Unidos. “Quiero soñar”, se justificó.

“¡Este es un movimiento que no tiene fin, nadie se va, esto es una revolución!”, añadió efusiva.

El llamado “muro de las madres” durante una manifestación contra el racismo en Portland el 29 de julio

Y mientras sigan en las calles, los manifestantes creen que la tregua con la policía durará poco.

“Si les das una excusa, la policía del estado puede ser tan bruta como los federales”, advirtió María, una anciana que registra las manifestaciones con su tableta.

Y preparados para que regrese el gas y las balas de goma, muchachos siguen llegando a las manifestaciones con escudos, palos de hockey, máscaras de gas.

“Hay que estar listo”, dijo un joven que llevaba al hombro un soplador como un fusil. “Listo para resistir”.

Fuente: AFP