Trump arremete contra los “estúpidos” críticos de partido

Donald Trump en un mitin en Janesville (Wisconsin) el 17 de octubre de 2020
Donald Trump arremetió contra los críticos “estúpidos” procedentes de su propio partido y llamó a la unidad el domingo tras haber visto crecer entre los republicanos los temores y las advertencias de que pueden enfrentar “un baño de sangre” en las elecciones del 3 de noviembre.

Tanto el magnate conservador como su rival demócrata, Joe Biden, hicieron campaña en varios de los estados clave en la recta final de una elección que las encuestas muestran a Trump en serio peligro.

Durante un mitin celebrado en Nevada, el mandatario saltó de los ataques a Biden a la promoción de sus políticas económicas, pasando por los comentarios sobre la presión del agua del baño o de la camiseta del comisionado de la Liga Nacional de Fútbol Americano.

Pero también tuvo tiempo para hablar del senador republicano Ben Sasse, de Nebraska, quien dijo recientemente que Trump “lame el trasero de los dictadores”, maltrata a las mujeres y usa la Casa Blanca como negocio.

Otros republicanos fueron enfáticos también al advertir de una posible derrota en las urnas, como el senador Ted Cruz, quien afirmó que el día de la elección podría producirse un “baño de sangre”.

“Tenemos a alguna gente estúpida”, opinó Trump durante su mitin en Carson City, capital de Nevada.

“Tenemos a este tipo Sasse, ya saben, que quiere dar una declaración… Los republicanos deben permanecer más unidos”, añadió el candidato.

En plena lucha por recuperar terreno perdido, Trump se embarcó en una caravana frenética por varios estados, que le hizo saltar el domingo de Nevada a California, para luego regresar y seguir con más actos de recolección de fondos, antes de volar a Arizona el lunes.

– En la iglesia –

Poco practicante, el presidente asistió en la mañana a un acto en una iglesia evangélica de Las Vegas. Los asistentes rezaron por él, y cuando pasó la cesta de donaciones, el multimillonario depositó un puñado de billetes de 20 dólares, según pudo captar uno de los fotógrafos.

Biden, un católico practicante, acudió a misa junto a su esposa Jill en su iglesia cerca de Wilmington, Delaware, antes de dirigirse a orar ante la tumba de su hijo Beau, quien murió en 2015 a causa de un tumor cerebral.

Con una campaña limitada a causa de la preocupación por la pandemia, Biden, de 77 años, voló entonces a Carolina del Norte para un par de eventos.

En Durham, el exviceprediente demócrata, siempre portando mascarilla, se dirigió desde un aparcamiento a los seguidores que le esperaban en sus autos.

“Elegimos la esperanza al miedo, elegimos la unidad a la división, la ciencia antes que la ficción y sí, elegimos la verdad sobre las mentiras”, afirmó.

Su caravana hizo también una parada sin anunciar para permitirle a él y a su nieta pedir unos batidos, con Biden -muy interesado en mostrar las diferencias entre su campaña y la de Trump- llevando todo el tiempo la mascarilla.

El tradicional debate final entre candidatos en televisión será el jueves en Nashville, Tennessee.

El primer encuentro acabó convirtiéndose una serie caótica de interrupciones de Trump, sacudidas de cabeza y airadas réplicas, mientras que el segundo fue sustituido por dos entrevistas realizadas por ciudadanos en programas por separado, después de que Trump rechazara debatir virtualmente tras contagiarse el covid-19.

El debate final sí será cara a cara.

– Trump, a la carrera –

Si había alguna duda sobre la recuperación del presidente de 74 años del virus, su cargada agenda de campaña parece disiparla y su mensaje se ha vuelto incluso más incisivo.

El domingo, Trump volvió a evocar la controvertida acusación de que los mensajes supuestamente encontrados en la computadora de Hunter, uno de los hijos de Biden, implicaban al exvicepresidente demócrata con vínculos corruptos con Ucrania, calificándolo de “hecho probado”.

La campaña de Biden ha rechazado repetidamente estas acusaciones, tachadas por el propio candidato de “campaña de difmación”.

Pero Trump no ha reculado.

Con el presidente a la zaga en las encuestas, varios analistas opinan que debería centrarse en los planes económicos para Estados Unidos, que es lo que Trump considera su punto fuerte.

Casi 220.000 estadounidenses han muerto de covid-19 y los rebrotes se extienden ahora en varios estados con cifras que no se veían en meses.

Los sondeos muestran que la mayoría de votantes desaprueban su errático manejo de la pandemia, mientras que Biden lo ha convertido en un tema central de su campaña, prometiendo un liderazgo más sobrio.

Antes de sus eventos en Nevada, el candidato demócrata afirmó que el presidente “necesita responder por su fallida respuesta al Covid-19”.

Trump ha desestimado sus débiles resultados en los sondeos, al tiempo que los partidarios de Biden siguen precavidos para no caer en un exceso de confianza antes de una ajustada elección que podría acabar decidiéndose por un estrecho margen en un único estado como Florida.

Fuente: AFP