Cuántas veces nuestro corazón ha tenido la intención de ofrecerle a Dios alabanza y adoración, pero nos quedamos solamente en la intención. Porque no lo hacemos y, más aún, nos atrevemos a hacer pacto con Él, pero nunca llegamos a cumplirlo.

Tomamos muy a la ligera las promesas que Le hacemos, sin considerar las consecuencias que trae el tomar Su nombre en vano. Solemos prometer cuando estamos bajo el fuego y no vemos salida a nuestro problema, pero Dios está buscando aquellos que se sacrifican, cumplen sus pactos y perseveran.



Hemos prometido mucho, pero hemos cumplido poco. Él no tiene responsabilidad con el que no cumple, pero sí con el que lo hace; y dice “Invócame en el día de la enfermedad, cuando el infierno se ha levantado, cuando las aguas ahogan; porque Yo te libraré, y tú me honrarás con alabanza, adoración, obediencia y sacrificio”.

Por la Pastora Montserrat Bogaert/ Iglesia Monte de Dios



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