“Cristianos católicos: tengamos cuidado con ciertas prácticas de yoga, que esconden en su interior ejercicios espirituales que contradicen nuestra fe”. La advertencia es del arzobispo emérito de Santiago de los Caballeros, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, quien publicó en su cuenta de Twitter un artículo sobre las razones por las que dicha filosofía hindú es incompatible con las creencias del cristianismo.

El tuit del arzobispo produjo un avispero con decenas de comentarios en contra de la advertencia del religioso.

Ayer, de la Rosa y Carpio publicó un enlace de un artículo en el que se explica las «cinco claves para entender porqué el yoga es incompatible con el cristianismo «.

Señala el periódico Hoy que el autor del tema, Diego López Marina, basado en los escritos de varios especialistas, explica que el yoga es una práctica basada en el hinduismo y no es compatible con la fe cristiana, y precisa que no sólo tiene que ver con posturas y ejercicios físicos.

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Además, detalla que el panteísmo es aquella visión según la cual el dios y el mundo son uno solo. En el hinduismo existe una realidad única y todo lo demás es una ilusión (o Maya), es decir, el universo es entendido como una energía eterna, divina y espiritual, donde todos los entes que existen -incluyendo los humanos- son sus extensiones.

«El yoga es la vía que lleva al practicante (varón=yogi, mujer=yogini) con esta energía cósmica», reseña la publicación.

Por otro lado, en el cristianismo, a través de la revelación contenida en la tradición y las Sagradas Escrituras se conoce la verdadera naturaleza del hombre como creación única de Dios hecho a su imagen y semejanza; y que ni el hombre ni el universo creados son divinos, dice López Marina.

En su tercera razón por la que no es compatible con el cristianismo, establece que no se puede separar la espiritualidad hinduista de la práctica del yoga, y precisa, además, que la Iglesia Católica se ha pronunciado al respecto, en la “Carta a los obispos de la iglesia católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana” de 1989, la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde, si bien no condena expresamente el yoga, señala en el numeral 12 que se debe tener prudencia con la práctica de «métodos orientales», inspirados en el hinduismo y el budismo.

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Si bien sus orígenes se remontan a 5 mil años atrás y durante mucho tiempo sus principios fueron transmitidos oralmente, dice el autor, el yoga fue puesto por escrito e hizo su aparición en los 4 antiguos textos hindúes conocidos como los Vedas (después en los Upanishads).

De su lado, algunas personas reaccionaron sobre la posición del arzobispo.

“¿Cómo fue? ¿Y este disparate? Usted no tiene más que inventar que ahora, despotrica el yoga, una práctica milenaria, saludable y de ejercicio físico. Su ignorancia es de traca. Siga rezando”, respondió Dunia de Windt sobre el tuit del religioso.