La belleza es un bien atesorado por muchos seres humanos, y ha sido objeto de reflexión por parte de filósofos, de musa para artistas y fuente de perdición para los poderosos a lo largo de la historia. Lo estético o bello, si bien suele considerarse un bien subjetivo, está atado a ciertos parámetros más o menos objetivos, como la proporción.

No obstante, casi cualquier cosa puede ser considerada hermosa por alguien o desde algún punto de vista, y diferentes personas aplican la palabra a objetos bastante dispares por razones que a menudo parecen tener poco o nada en común. Lo mismo sucede con las personas. Algunos de los hombres y mujeres más seductores de la historia no eran agraciados de rostro; si bien otros han sabido utilizar su angelical belleza para obtener beneficio.

Hay reinas que no pasaron a la historia por su belleza, sino por otros atributos como la inteligencia, la ambición y el poder. Hoy, dedicamos esta galería a repasar algunas de ellas.

Bárbara de Braganza

Consorte del rey Fernando VI (1746-1758), falleció sin descendencia y padeció un importante problema de obesidad en la última década de su vida. Su carisma era tan fuerte que el embajador francés de la época llegó a decir: “Es más bien Bárbara quien sucede a Isabel que Fernando quien sucede a Felipe”. Nació como infanta de la casa real de Portugal y era una mujer muy culta y gran amante de las bellas artes y de la música.

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Carlota Joaquina de Borbón

Esta infanta no pasó la historia por su belleza, sino por su ambición y sus intrigas. Entre 1808 y 1812, durante la ocupación francesa en España, su hermano el rey Fernando VII fue encarcelado. Entonces, se postuló como reina durante la usurpación del trono por parte de José Bonaparte (el famoso Pepe Botella), alegando que era la única persona válida para hacerlo, al margen del dominio francés. En 1820 regresa a Portugal para ocupar el trono. Su marido el rey Juan VI falleció repentinamente seis años después, y se sospechó de la autoría del homicidio por parte de la propia Carlota Joaquina o de su hijo, con el objetivo de ocupar el trono. Falleció de un cáncer de útero en 1830.

Cristina de Suecia

Si bien la belleza física no era uno de los mejores atributos de Cristina, reina de Suecia (1644-1654), fue una de las mujeres más ingeniosas y eruditas de su época. Su palacio en Roma contenía la mayor colección de pinturas de la escuela veneciana jamás reunida; fundó la Academia de Arcadia, y fue una militante protectora de las libertades individuales.

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Isabel de Farnesio

Isabella Farnese, reina consorte de Felipe V de España (1700-1746), su máxima ambición era asegurar las posesiones italianas para sus hijos involucraron a España en guerras e intrigas durante tres décadas. Fue famosa por su talento y su capacidad para elegir ministros capaces, lo que resultó en reformas beneficiosas que mejoraron la economía de España.

Isabel II de España

Isabel II, reina de España (1833-1868). Isabel no fue capaz de responder a las demandas del pueblo de un régimen más progresista. Estos hechos combinados con su irresponsabilidad política contribuyeron al declive de la monarquía, lo que a su vez la llevó a su destitución en la Revolución de 1868. Si bien no era muy agraciada, su enorme carisma la hizo disfrutar de una ajetreada vida privada.

Margarita Teresa de Austria

El rostro de la infanta de Austria es uno de los más icónicos de la historia reciente debido al célebre cuadro Las meninas (1656) de Velázquez. Su vida fue corta y trágica, marcada por los matrimonios concertados – su enlace con Leopoldo I de Habsburgo era clave para el futuro de la monarquía española– y los difíciles partos. De hecho, falleció a la tierna edad de 21 dando a luz a su cuarto hijo.

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María Amalia de Sajonia

Tras su matrimonio con Carlos III, se convirtió en reina consorte de España (1759-1760) y de Nápoles y Sicilia (1737-1759). Contaba solo con 14 años de edad. Pese a tratarse de un matrimonio concertado, la pareja estaba muy unida. María Amalia falleció joven, a los 36 años de edad, de tuberculosis. El rey no volvió a contraer matrimonio tras su pérdida.

María Tudor

Mary I, también llamada Mary Tudor, fue la primera reina que gobernó Inglaterra (1553-1558) por derecho propio. Fue conocida como ‘Bloody Mary’ (la sanguinaria) por su persecución de los protestantes en un vano intento de restaurar el catolicismo romano en Inglaterra. Pero la persecución de los disidentes protestantes por parte de su régimen llevó a cientos de ejecuciones por herejía.

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