Doce militares estadounidenses murieron y 15 resultaron heridos el jueves en dos ataques suicidas en el aeropuerto de Kabul ejecutados por militantes del grupo yihadista Estado Islámico (EI), informó el Pentágono, amenazando con represalias.

“Varios civiles afganos también murieron y resultaron heridos en el ataque”, dijo el general Kenneth McKenzie, jefe del Comando Central de Estados Unidos a cargo de Afganistán, en una videoconferencia. “Todavía estamos calculando las pérdidas totales”.


A pesar del mortal atentado, aseguró que Estados Unidos continuará su operación de evacuación de estadounidenses y afganos fuera del país.

“Permítanme ser claro: si bien nos entristece la pérdida de vidas, tanto estadounidenses como afganas, continuamos ejecutando la misión”, dijo, “que es sacar de Afganistán a la mayor cantidad de evacuados y ciudadanos”.

McKenzie señaló que esperaba que los militantes de EI intentaran más ataques, pero eso “no nos impedirá cumplir la misión”.

El general dijo que dos atacantes suicidas habían detonado explosivos cerca de Abbey Gate, la puerta principal de ingreso al aeropuerto de Kabul, y en el cercano Baron Hotel. Además, varios hombres armados de EI abrieron fuego contra civiles y fuerzas militares.

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“Estamos preparados para tomar medidas contra ellos”, aseguró McKenzie, al afirmar que las fuerzas estadounidenses están “preparadas y listas para defenderse” de posibles nuevos ataques de EI.

Está previsto que las evacuaciones desde el aeropuerto de Kabul finalicen 31 de agosto con una retirada completa de las tropas estadounidenses de Afganistán tras 20 años de guerra.