La educación virtual, el teletrabajo, o simplemente el aumento del consumo con fines de ocio provocado por la pandemia, hizo crecer un negocio que se movía ya en los márgenes: la reventa de la señal de internet en los barrios y en pueblos.

Ahora Indotel ha decidido revisar el reglamento que regula este mercado y que ha enfrentado a revendedores ilegales con revendedores legales y con las compañías prestadoras.



Las quejas no vienen solo en el plano económico. Es también y principalmente un problema de calidad del servicio que reciben los usuarios que sí pagan a las prestadoras con las que suscriben contratos legales y medidos.

Destaca Diario Libre que El ancho de banda ofertada y contratada no es la que se recibe si en el área se han “enganchado” usuarios ilegalmente, como quien se roba la luz…



La educación, el trabajo y el ocio exigen obtener cada vez mejor servicio de internet. Aclarar este mercado, que parecía regulado, es necesario. El problema no lo sufren solo las operadoras, los revendedores legales o los usuarios que se benefician de la señal “por horas”.

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Se perjudica a todos los clientes.