Casi 6.000 vuelos se cancelaron en todo el mundo en Navidad y otros miles se retrasaron debido a la variante ómicron del coronavirus, según el sitio web de seguimiento Flightaware, sumando frustración a la pandemia.

Según Flightaware.com, a las 13H40 GMT se habían cancelado cerca de 2.500 vuelos en todo el mundo el día de Navidad, incluidos unos 850 con origen o destino en aeropuertos de Estados Unidos, y unos 2.400 el viernes.



El jueves, las cancelaciones ya habían sumado 2.231, según la misma fuente, que da cuenta de más de 800 para el domingo.

Numerosas empresas consultadas por la AFP mencionaron como causa de las anulaciones la nueva ola de la pandemia, que afecta especialmente a las tripulaciones.



Pilotos, asistentes de vuelo y otro personal se reportaron enfermos o debieron entrar en cuarentena, obligando a muchas aerolíneas a cancelar vuelos durante uno de los períodos pico de viaje del año.

La mayoría de los vuelos habían sido programados antes de la aparición de ómicron, más contagiosa que las variantes anteriores.

United Airlines, por ejemplo, canceló 439 vuelos el viernes y sábado, el 10% de los programados, según Flightware.

«El pico de casos de ómicron en todo el país esta semana ha tenido un impacto directo en nuestras tripulaciones y las personas que dirigen nuestras operaciones», señaló la compañía, que dijo estar buscando soluciones a los pasajeros afectados.

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Delta también canceló 280 vuelos el sábado y unos 170 el viernes, tanto por ómicron como por condiciones climáticas adversas, aunque en menor grado.

Se anularon igualmente más de once vuelos de Alaska Airlines, algunos de cuyos empleados señalaron haber estado «potencialmente expuestos al virus» y debieron aislarse.

Las aerolíneas chinas representaron el mayor número de cancelaciones: China Eastern había anulado unos 540 vuelos y Air China 264, en ambos casos más de la cuarta parte de sus salidas programadas totales.

 

– Frustración y división –

 

Las cancelaciones agregaron frustración a la pandemia, pues mucha gente no pudo reunirse con sus familias para las fiestas, luego del duro golpe que propinó el coronavirus a la Navidad de 2020.

Según estimaciones de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), se esperaba que más de 109 millones de estadounidenses abandonaran su área en avión, tren o automóvil entre el 23 de diciembre y el 2 de enero, un aumento del 34% con respecto al año pasado.

Pero la mayoría de esos planes de vacaciones y reuniones familiares se hicieron antes de la aparición de la variante ómicron, que se ha convertido en la dominante en Estados Unidos, abrumando a algunos hospitales y trabajadores de la salud.

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Estas perturbaciones no tuvieron sin embargo consecuencias en los planes de viaje de Papá Noel, que el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD, en inglés) sigue desde hace 63 años.

«Papá Noel lo está haciendo muy bien hasta ahora», dijo el comandante de NORAD, teniente general Eric Kenny. «Ya ha estado en eso durante muchas horas y también lo hará durante toda la noche».

El presidente Joe Biden y su esposa Jill también hablaron con los funcionarios de NORAD a través de una videoconferencia el viernes para asegurarse de que el viaje de Papá Noel se desarrollara sin problemas.

El mandatario habló luego por videollamada con varias familias, preguntando a los niños qué regalos querían y diciéndoles que tenían que estar en la cama antes de la medianoche, de lo contrario Santa no vendría.

Pero como señal de las profundas divisiones políticas que afectan a Estados Unidos, la comunicación dio un giro amargo cuando un padre, a quien Biden acababa de desear felices fiestas, lo insultó.

Según los periodistas presentes, el padre repondió: «Feliz Navidad» seguido de «¡Vamos, Brandon!», frase utilizada por partidarios de Donald Trump en forma despectiva contra Biden.