Un cuello rígido es una afección que seguramente conozcas, ya que se estima que todas las personas la padecen en algún momento de sus vidas.

Aunque en algunos casos puede ser un dolor leve o una simple molestia, en otros puede impedir realizar todo tipo de actividades, incluidas aquellas que se hacen en reposo, como estar sentado o dormir. Conoce aquí por qué ocurre este problema y qué puedes hacer para aliviarlo.’



¿Por qué ocurre la rigidez?

El cuello rígido se caracteriza por afectar a los músculos de la nuca, impidiendo que se realicen movimientos naturales del cuello, como mirar hacia abajo, arriba o a los lados.



El malestar que provoca también puede dificultar o impedir realizar otro tipo de actividades cotidianas, como trabajar, caminar, correr o incluso dormir.

Existen muchas factores que pueden provocar la rigidez en el cuello. El más común es el esguince o distensión muscular, es decir, el estiramiento o la rasgadura de un músculo o tejido que conecta al músculo con el hueso.

En el caso del cuello rígido la distensión suele ocurrir en el músculo elevador de la escápula, que se encuentra detrás y al lado del cuello (conecta la columna cervical con los hombros). Esto puede ocurrir por diferentes causas:

  • Dormir en una posición que favorece la distensión.
  • Hacer actividades que requieren movimientos bruscos de la cabeza o cuello, de un lado a otro.
  • Sufrir estrés frecuentemente.
  • Sufrir heridas deportivas o de impacto.
  • Tener una mala postura.

Otro factor que acaparó mayor responsabilidad en los últimos años es el uso de las nuevas tecnologías, ya que obligan a mantener posturas anormales durante largos períodos de tiempo, por ejemplo, al sostener el teléfono entre el cuello y el hombro o al trabajar durante horas frente a la computadora.

La rigidez del cuello también puede ser consecuencia de infecciones bacterianas, como meningitis (que causa inflamación de las membranas protectoras del cerebro y la médula espinal) o meningococemia (afecta a la columna cervical).

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Cómo aliviar el cuello rígido

El dolor o la rigidez de cuello suelen desaparecer tras unos días, sin embargo, existen remedios caseros o tratamientos que pueden acelerar o mejorar la recuperación:

Aplica frío o calor

Para aliviar el cuello rígido los profesionales coinciden en que uno de los métodos más antiguos es también de los más efectivos: la aplicación de frío o calor.

Se aconseja que el frío se aplique si hay inflamación o lesión aguda a causa de un golpe o distensión muscular o articular.

Generalmente, las compresas frías o hielos envueltos en paños se aplican durante las primeras 48 horas tras la lesión, para que los vasos sanguíneos se contraigan y así se disminuya la inflamación.

El calor, que puede aplicarse mediante bolsas de gel, está destinado para aliviar el dolor crónico o las contracturas, es decir, cuando el músculo está apretado.

Esto se debe a que favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y mejora la flexibilidad y elasticidad de los ligamentos y tendones.

Estiramiento

El estiramiento puede ayudar a aliviar el dolor y la rigidez, e incluso prevenirlos en el futuro. Lo importante es que los movimientos que realices sean lentos y suaves, de lo contrario, puede causar más inflamación y dolor.

Para favorecer el estiramiento se puede aplicar calor antes de realizar los movimientos o tomar una ducha caliente. Puedes implementar los siguientes movimientos:

  • Girar lentamente la cabeza hacia los lados.
  • Mover los hombros hacia atrás y luego hacia adelante formando círculos.
  • Presionar los omóplatos juntos y mantener la posición durante unos segundos.

Cuidado al dormir

Dormir los suficiente y en buenas condiciones es fundamental para la salud. Puedes aliviar el cuello rígido tomando las siguientes precauciones al momento de ir a la cama:

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Usa colchón firme que ofrezca contención.

Duerme solamente boca arriba o de lado.

Usa una placa de descanso o protector bucal si rechinas los dientes.

Controla la actividad física

El ejercicio suele recomendarse para fortalecer los músculos y prevenir lesiones, como el cuello rígido, a la vez que mejora la postura y controla algunos factores de riesgo de la distensión muscular, como el estrés.

Sin embargo, se debe limitar la actividad física hasta que se resuelva la rigidez. Los sobreesfuerzos o posibles impactos a causa del ejercicio pueden agravar el dolor y empeorar la lesión.

Mantén una buena postura

Tener una buena postura es muy importante para mantener el equilibrio, y evitar molestias y lesiones. Ten en cuenta los siguientes consejos para aliviar el dolor provocado por el cuello rígido y evitar futuras lesiones:

Cómo pararse: el peso debe colocarse hacia la punta de los pies o distribuirse en toda la planta del pie, también debes evitar que la zona abdominal se desplace hacia adelante. Mantén la cabeza erguida y los hombros levemente hacia atrás.

Cómo sentarse: los pies deben estar en contacto con el suelo, la cabeza recta, alineando la columna cervical y dorsal, y las rodillas y caderas deben estar flexionadas, formando un ángulo de 90° entre sí.

Vista al frente: si estás trabajando, estudiando o leyendo, el libro, computadora, o celular deben encontrarse a la altura de los ojos (la cabeza debe estar erguida y no flexionada). Este consejos también aplica para la televisión.

Acupuntura

La acupuntura es una de las formas más antiguas de práctica medicinal en la historia humana que todavía se utiliza. Consiste en penetrar la piel con pequeñas agujas en puntos específicos del cuerpo.

Con ello, se busca estimular ciertas terminaciones nerviosas del cuerpo y aliviar una amplia variedad de afecciones. Entre los distintos beneficios que se le adjudican, se encuentra reducir el dolor y la rigidez causada por distensiones o esguinces.

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Hierbas y aceites esenciales

Desde la medicina natural se recomienda utilizar diferentes aceites esenciales con propiedades relajantes y analgésicas. Si bien estos productos aún se encuentran bajo estudio científico, se han utilizado durante décadas para aliviar la rigidez:

  • Aceite esencial de cúrcuma.
  • Aceite esencial de eucalipto.
  • Aceite esencial de jengibre.
  • Aceite esencial de lavanda.
  • Aceite esencial de menta.
  • Aceite esencial de romero.

    Masajes

    El masaje es un técnica que consiste en presionar, frotar y manipular la piel, músculos, tendones y ligamentos para reducir la tensión, inflamación, dolor y estrés.

    También aumenta la relajación y mejora la circulación sanguínea, por lo que suele recomendarse para tratar el cuello rígido.

    Deberás consultar a un profesional para saber cuál es el mejor masaje según tu condición, ya que existen muchos tipos:

    • Masaje relajante.
    • Masaje terapéutico.
    • Masaje de tejido profundo.
    • Masaje sueco.
    • Masaje con piedras volcánicas.
    • Masaje japonés o Shiatsu.
    • Masaje balsámico.
    • Masaje lomi lomi.
    • Masaje con cañitas de bambú.
    • Masaje pinda.
    • Masaje maya.
    • Reflexología.

    Cuando consultar al médico

    Visitar a un kinesiólogo o quiropráctico también puede ser de ayuda, ya que estos profesionales se encargar de manipular los músculos y las articulaciones para aliviar el dolor.

    También se suele aconsejar el uso de analgésicos de venta libre, como acetaminofén (Tylenol), ibuprofeno (Motrin, Advil) o naproxeno sódico (Aleve), entre otros.

    Pero recuerda, si recurriendo a estas o las anteriores opciones el dolor perdura, se agudiza impidiendo que realices tus actividades diarias, se extiende a los brazos o piernas o se ve acompañado por un persistente dolor de cabeza, deberás consultar a un médico.

    Fuentes consultadas: Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Clínica Mayo, Escuela de Medicina de Harvard, Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel.

    Fuente Holadoctor.com