El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, firmó un proyecto de ley que convierte los linchamientos racistas en un delito federal de odio, poniendo fin a más de un siglo de retraso en la ilegalización de esta muestra de «puro terror», dijo.

Cualquier persona condenada en virtud de la nueva ley se enfrentará a hasta 30 años de prisión. Según investigadores, miles de linchamientos quedaron impunes entre el final de la Guerra Civil, en 1865, y 1950.



El proyecto de ley lleva el nombre de Emmett Till, un afroamericano de 14 años cuyo brutal asesinato impulsó el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos en la década de 1950.

A Biden lo acompañaron en la ceremonia de la Rosaleda la vicepresidenta Kamala Harris, primera mujer negra en el cargo, y Michelle Duster, bisnieta de Ida B. Wells, periodista negra pionera y activista contra el linchamiento.



«Los linchamientos eran puro terror», dijo Biden, recordando la horrible práctica de los asesinatos públicos, generalmente de afrodescendientes, frente a multitudes blancas en un país que dejaba atrás la esclavitud.

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El presidente advirtió que «el odio racial no es un problema antiguo. Es un problema persistente (…) el odio nunca desaparece, solo se esconde».

Harris apuntó que «los linchamientos no son una reliquia del pasado». «Los actos de terror racial siguen ocurriendo en nuestra nación», dijo.

El Senado aprobó por unanimidad el proyecto de ley a principios de este mes.