Ahora que han vuelto los grandes tapones vehiculares que por años han agobiado a los banilejos, y con ellos a los que atraviesan la ciudad, la esperanza de verlos terminar con la avenida de circunvalación crecen.

Ciertamente ganar tiempo y ahorrar combustibles en este tramo es un sueño que se acerca a la realidad, pero no tan pronto como se ha anunciado.



Las posibilidades de que esta obra, de más de 2,000 millones de pesos esté concluida para septiembre próximo son inciertas pues es mucho lo que falta por hacer y aún se trabaja en lo que es el acondicionamiento del terreno, sobre todo en el entorno de Paya.

Indica Miguel A. Guerrero que están pendientes el largo puente sobre el río Baní y otros tres adicionales, los distribuidores, cajones viales y una serie de detalles de terminación cuyo proceso requieren un tiempo más que los cinco meses y días que nos separan de septiembre.



Entérate más:  “Delincuencia en Santiago tendrá que arrodillarse ante la justicia”

Una importante inyección de recursos podría acelerar todo el proceso pero no parece que estén dadas las condiciones para ello, además de que deben pagarle a los dueños de los terrenos utilizados cuya suma pendiente es muy voluminosa.

Es probable que para las festividades de fin de año, cuando se generan altos volúmenes de tránsito, similares o tal vez mayores que en la Semana Santa, el desahogo a través de dicha vía, ya asfaltada, pero sin concluir, se pueda hacer con mucha facilidad.

De todos modos resulta un alivio saber que gran parte del problema está en camino de resolverse, pues hasta que la vía no cuente con cuatro carriles muchas de estas dificultades se mantendrán vigentes.

Lo que si se puede asegurar es que en la próxima Semana Santa el calvario de los banilejos y sureño será mucho menor.