El gigante energético estatal ruso Gazprom suspendió el miércoles el suministro de gas a Polonia y Bulgaria, miembros de la OTAN y de la Unión Europea, alimentando el espectro de una escasez de este combustible en el continente europeo.

Estas son las principales causas y eventuales consecuencias de la decisión rusa en el mercado europeo del gas.



– ¿Por qué Moscú cierra el grifo? –

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo el mes pasado que Rusia no aceptará más pagos en divisas que no sean el rublo como respuesta a las sanciones económicas occidentales contra Moscú y advirtió a los países «hostiles» que dejarían de recibir gas  si no abrían cuentas con esa moneda.

«Las condiciones fijadas forman parte de un nuevo método de pago elaborado tras unas acciones inamistosas sin precedentes», argumentó el miércoles el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.



Varios países, incluidos Francia, Alemania y Polonia, rechazaron la exigencia de Rusia.

Según Claudia Kemfert, experta de energía en el gabinete alemán DIW, «la interrupción de las entregas de gas de Rusia a Polonia y Bulgaria marca un nuevo escenario en la escalada de Putin para que Europa entre en pánico».

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Sin embargo, añadió, no deben esperarse «dificultades de abastecimiento por ahora dado que Alemania y Europa disponen de suficientes reservas de gas».

– ¿Qué representa el gas para el presupuesto ruso? –

De acuerdo con la web de Gazprom Export, un 68% de las exportaciones del grupo en 2020 fueron hacia Europa.

De un total de 174.900 millones de metros cúbicos de exportaciones, 119.350 millones fueron destinados a Europa, de los cuales 49.000 millones a Alemania, casi 21.000 millones a Italia y más de 13.000 millones a Austria.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estimó que un 45% del presupuesto federal ruso en enero procedía de los impuestos al gas y el petróleo y a sus tarifas de exportación.

«Considerando los actuales precios de mercado, el valor de las exportaciones de gas de Rusia a la Unión Europea alcanza los 400 millones de dólares diarios», señala la agencia.

– ¿Cuál es la dependencia europea? –

El año pasado, Rusia suministró un 32% de la demanda global de gas en la Unión Europea y Reino Unido, un aumento respecto al 25% de 2009, según la AIE.

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La dependencia varía en función de los países: mientras Finlandia recibe un 97,6% de su gas de Rusia, según Eurostat, los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) anunciaron este mes que cortaban sus vínculos con Moscú y se iban a abastecer con reservas almacenadas bajo tierra.

Blanco de la decisión de Gazprom, Bulgaria depende en un 85% del gas ruso, lo mismo que Eslovaquia.

Y Alemania, la principal economía europea, depende en un 55%, aunque su gobierno asegura que «la seguridad del suministro está actualmente garantizada».

– ¿Y Polonia? –

La otra víctima del corte de gas, Polonia, consume hasta 21.000 millones de metros cúbicos de gas anuales.

Su primer ministro Mateusz Morawiecki aseguró que el país está preparado para la interrupción total del suministro ruso y que sus reservas alcanzan un 76% de su capacidad de almacenamiento.

Polonia produce autónomamente 4.500 millones de metros cúbicos de gas y dispone de una terminal de gas natural licuado con una capacidad de 6.500 millones que se ampliará a 8.000 millones.

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El país cuenta también con el lanzamiento en octubre del oleoducto Baltic Pipe, con una capacidad de transportar 10.000 millones de metros cúbicos de gas de Noruega.

«Lidiaremos con este chantaje, con esta pistola en la cabeza, de manera que no afecte a los polacos», dijo Morawiecki.