El papa Francisco lanzó un llamado al mundo para que evite usar el trigo como arma de guerra ante el bloqueo de las exportaciones de ese cereal en Ucrania, lo que puede desatar una grave crisis alimentaria que afectaría a los países más pobres.

«Dirijo un apremiante llamamiento para que se hagan todos los esfuerzos para resolver esta cuestión y para garantizar el derecho humano universal a la alimentación. ¡Por favor, que no se use el trigo, alimento básico, como arma de guerra!», clamó el papa durante la tradicional audiencia de los miércoles en la plaza de San Pedro.



«Es muy preocupante el bloqueo de las exportaciones de trigo de Ucrania, de las que depende la vida de millones de personas, especialmente de los países más pobres», subrayó.

El conflicto desencadenado por Rusia y las sanciones de represalia han socavado el equilibrio alimentario mundial, amenazando con hambrunas a muchos países de África y Asia.



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Debido al bloqueo impuesto por el ejército ruso en el Mar Negro, que paraliza el estratégico puerto de Odesa, Ucrania – uno de los graneros del mundo – intenta desesperadamente exportar unos 20 millones de toneladas de cereales almacenados en sus silos.

La ONU teme «un huracán de hambrunas» en los países africanos que importan más de la mitad de su trigo de Ucrania o Rusia.

Las sanciones a Rusia -cuarto mayor productor mundial de trigo según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos- por la invasión a Ucrania, y la caída de 30% de la producción ucraniana (séptimo productor), sumadas a la decisión de India (tercer productor) de prohibir exportaciones de este cereal, hicieron pensar que el trigo del Cono Sur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) podría contribuir a llenar la brecha entre demanda y oferta mundiales.

Pero clima, costos y necesidades internas de consumo, eliminan esta posibilidad, según varios expertos de la región.