El Congreso de Ecuador empezó a debatir este domingo por segundo día consecutivo sobre la conveniencia de destituir al presidente derechista Guillermo Lasso, acusado por un sector opositor de provocar «la conmoción interna» que dejan dos semanas de protestas indígenas.

Los cortes de ruta y la toma de más de mil pozos en medio del estallido tienen en jaque al petróleo, principal rubro de exportación. Si las protestas continúan, el país podría dejar de producir el oro negro en las próximas 48 horas, de acuerdo al gobierno.



El presidente del Parlamento, Virgilio Saquicela, dio inicio al debate virtual: «Se reinstala la sesión», anunció en la antesala de la discusión a la que se conectaron los 137 miembros del Legislativo.

Luego de casi ocho horas de deliberaciones el sábado, la sesión fue aplazada para este domingo pues quedaron pendientes 40 diputados por hablar del total de 84 inscritos para pronunciarse. La cifra de participantes podría aumentar a lo largo de la sesión. 



La bancada de Unión por la Esperanza, afín al expresidente socialista Rafael Correa (2007-2017), convocó al debate por considerar que Lasso es responsable de la «grave crisis política y conmoción interna» que sacude al país desde el 13 de junio, con manifestaciones y bloqueos casi diarios. El mandatario ve en la presión social una intentona golpista.

La destitución del mandatario requiere 92 de los 137 votos posibles en el Congreso, donde la oposición tiene mayoría aunque está dividida.

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Después de los debates, los diputados tendrán un máximo de 72 horas para votar.

Unos 14.000 indígenas protestan en Ecuador, indignados por el elevado costo de vida y la pobreza que castiga a sus territorios agrícolas.

En Quito, marchas claman por alivios como disminuir el costo de los combustibles y una moratoria de los créditos bancarios para los campesinos.

«El día de mañana vamos a juntarnos para seguir luchando en las calles; el día de hoy vamos a reorganizarnos», anunció el domingo con megáfono en mano el líder de las protestas, el indígena Leonidas Iza, en un parque central de Quito.

 

– Llamado papal –

 

Aunque en su mayoría las protestas han sido pacíficas, las jornadas del jueves y viernes se tornaron violentas en la capital. Los enfrentamientos entre manifestantes y la fuerza pública se avivaron con la represión policial.

La sede presidencial permanece protegida con vallas metálicas, alambres de cuchillas y uniformados. Uno de sus accesos advierte: «En caso de ingreso no autorizado se hará uso de la fuerza letal».

Lasso ordenó el sábado el fin del estado de excepción, bajo el cual impuso un toque de queda nocturno y militarizó la ciudad. Sin embargo, reporteros de la AFP constataron que el centro sigue fuertemente custodiado por la fuerza pública.

El papa Francisco llamó al «diálogo» y a «la paz social». «Animo a todas las partes a abandonar la violencia y las posiciones extremas», escribió en Twitter.

De aprobarse la destitución, el poder lo asumirá el vicepresidente, Alfredo Borrero, y se llamará a elecciones presidenciales y legislativas para el resto del período (hasta 2025).

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Ecuador ganó fama de ingobernable tras la salida abrupta de tres mandatarios entre 1997 y 2005 ante la presión social.

Las actuales son las protestas indígenas más largas de la historia reciente en el país.

 

– Protestas siguen –

 

Al frente de las protestas, en las que han muerto cinco manifestantes y se cuentan más de 400 heridos entre uniformados y aborígenes, está la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie).

Lasso culpa del caos a Iza, presidente de esta organización.

«Aquí no hay un luchador social, aquí hay un anarquista (…) que quiere derrocar un gobierno», aseveró el sábado el gobernante en entrevista con CNN.

En paralelo cientos de manifestantes salen a las calles de Quito en rechazo a la rebelión indígena, con banderas blancas y en caravanas de automóviles.

«Estamos totalmente conscientes (…) estos días de lucha se ha generado desabastecimiento. Si el gobierno no se hubiera puesto tan necio, seguramente no hubiéramos estado tantos días aquí», declaró en un video Iza, con su tradicional poncho rojo y sombrero negro.

Ecuador, cuya dolarizada economía empezaba a recuperarse de los efectos de la pandemia, pierde unos 50 millones de dólares diarios por las crisis, según cifras oficiales.

Sin mayor respaldo político, Lasso cuenta por ahora con el apoyo de los militares, que cerraron filas en torno a su gobierno.