España recibió una cantidad récord de 97 millones de turistas extranjeros el año pasado, frente a los 94 millones de 2024, cuando se alcanzó el anterior récord, según una primera estimación anunciada el jueves por el ministro de Turismo.
«Es un éxito colectivo de todo el país», celebró Jordi Hereu en una rueda de prensa en Madrid.
Si bien el turismo lleva años impulsando la economía española, también genera un gran malestar entre la población, especialmente en destinos muy populares entre los visitantes, como Barcelona, Málaga, las Islas Baleares o el archipiélago de las Canarias, donde se producen manifestaciones periódicas contra la llegada masiva de turistas.
El ministro español se congratuló por el aumento de los ingresos del 6,8% en tasa interanual, hasta alcanzar 135.000 millones de euros en 2025, haciendo hincapié en las repercusiones económicas generadas por esta afluencia masiva de turistas.
España, que pisa los talones a Francia como principal destino turístico mundial, posee una gran «atractividad», es «un país que seduce al mundo», prosiguió Jordi Hereu, quien también instó a diversificar la oferta para mejorar la calidad.
El turismo representó el 12,6% del PIB español en 2024, según las últimas cifras oficiales disponibles publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La afluencia récord registrada en 2025 contribuirá a que la economía española registre un crecimiento del 2,9% en 2025, según el Gobierno, más del doble que el de la zona euro.
Pero el turismo de masas también suscita tensiones en España, donde la población se queja, en particular, de la explosión de los precios de los alquileres, de una oferta comercial cada vez más orientada a los turistas y del impacto medioambiental de tales flujos.
Así, para intentar tranquilizar a la población, varias regiones y municipios ya han anunciado medidas para limitar estas molestias, como Barcelona, que ha prometido no renovar las licencias de unos 10.000 apartamentos turísticos, que expiran en noviembre de 2028.
«Estamos ya creciendo de la manera y al ritmo y con los elementos cualitativos que creemos que son deseables para el modelo de la triple sostenibilidad económica: económica, social y ambiental», afirmó Hereu, abordando las críticas a esta actividad.



