En los últimos años, ha circulado con fuerza en redes sociales y conversaciones populares una versión alarmante: que en República Dominicana personas estarían siendo secuestradas para extraerles órganos y venderlos ilegalmente. Este rumor ha generado miedo en la población, especialmente cuando se asocia a casos de desapariciones o crímenes que conmocionan a la sociedad. Sin embargo, expertos del sector salud han sido claros al abordar este tema y aseguran que se trata de un mito sin base real.
La postura de los expertos médicos
Especialistas en trasplantes y autoridades del sistema de salud dominicano han desmentido categóricamente la idea de que en el país existan secuestros con fines de extracción de órganos. De acuerdo con médicos vinculados al área de trasplantes, **no existe ningún registro ni evidencia médica o legal que sustente estas afirmaciones**.
Explican que la extracción de órganos no es un procedimiento improvisado ni clandestino como suele plantearse en estos rumores. Para que un órgano pueda ser trasplantado, el donante debe cumplir condiciones clínicas muy específicas y el proceso solo puede realizarse en centros hospitalarios autorizados, con tecnología avanzada y personal altamente especializado.
¿Por qué es imposible que ocurra como se rumorea?
Un trasplante de órganos requiere una logística compleja que incluye quirófanos equipados, equipos médicos completos, soluciones especiales para la preservación de los órganos y una coordinación estricta en cuestión de tiempo. **Un órgano extraído fuera de un ambiente médico controlado perdería su viabilidad en minutos**, lo que hace inviable cualquier intento de tráfico como el que se describe en los rumores.
Además, cada trasplante está regulado por protocolos legales, controles médicos y supervisión institucional, lo que reduce prácticamente a cero la posibilidad de operaciones ilegales de este tipo dentro del sistema de salud nacional.
Casos mediáticos y desinformación
Parte del origen de estos mitos se relaciona con casos criminales que impactaron a la opinión pública, en los cuales surgieron versiones no confirmadas sobre supuesta extracción de órganos. Las investigaciones oficiales en esos casos descartaron completamente esa hipótesis, estableciendo que no hubo vínculo alguno con tráfico de órganos.
Las autoridades advierten que este tipo de desinformación tiene consecuencias graves, ya que **genera desconfianza en la donación de órganos**, afectando procesos legítimos que pueden salvar vidas.
Conclusión
Los especialistas coinciden en que los supuestos secuestros para robar órganos en República Dominicana **no son una realidad**, sino una leyenda urbana alimentada por el miedo y la falta de información. La ciencia médica, los protocolos legales y la experiencia de las autoridades de salud confirman que este tipo de práctica es inviable en el país.
La recomendación de los expertos es clara: informarse a través de fuentes confiables y no difundir rumores que solo contribuyen a la confusión y el temor colectivo.



