Por Jhanel Ferreras» El Gagá es una manifestación religiosa, cultural y musical de herencia africana en el Caribe.
Su principal punto de anclaje es Haití, país con la mayor concentración de población de origen africano en la América precolombina.
La República Dominicana, a diferencia de Haití, tiene la particularidad de crear primero la nación y luego el Estado nacional.
El punto de partida de la creación del dominicano es precisamente la fundación de La Isabela, entre diciembre de 1493 y enero de 1494, cuando más de 1,200 personas en 17 embarcaciones fundaron el primer asentamiento español en lo que posteriormente se conoció como el continente americano.
Los españoles trajeron su cultura, religión, sistemas de producción y animales con el objetivo de fundar nuevos territorios para el Imperio español.
Esa fue la base de lo que hoy se conoce como la población dominicana. Es importante destacar que una cosa es la nación dominicana y otra el Estado nacional, que nace el 27 de febrero de 1844.
La principal diferencia con Haití es que allí ocurrió lo contrario: primero nace el Estado haitiano, el 1 de enero de 1804, y luego quedó como materia pendiente la creación de la nación haitiana, tarea aún sin consolidar en pleno 2026.
A principios del siglo XVI, hasta 1540, la caña de azúcar dejó de ser un sistema de producción sustentable en La Española, trasladándose a Cuba y a otros territorios como los virreinatos de la Nueva España y del Perú.
A diferencia de Francia e Inglaterra, los españoles no crearon colonias en América, sino territorios intercontinentales llamados virreinatos, lo que marca la principal diferencia en el tratamiento de la esclavitud.
El Gagá, o Rará para los haitianos, fue una manifestación propia de los asentamientos africanos alrededor de la producción de caña, las fincas de café y las plantaciones explotadoras propias de la visión francesa y anglosajona.
La manifestación del Gagá en República Dominicana resurge a partir de la intervención norteamericana de 1916 a 1924, cuando nuevamente se introduce el sistema del cañaveral en la costa este y sur del territorio dominicano.
Las compañías norteamericanas importaron primero braceros boricuas, luego cocolos y finalmente haitianos para la producción de azúcar a gran escala.
En esos cañaverales se fueron realizando manifestaciones del Gagá como una demostración de la cultura extendida al vudú.
En los últimos 30 años, con el afán de cargar la dominicanidad de una similitud haitiana, el Gagá ha sido precisamente la excusa para presentar ante el resto del mundo al dominicano como haitiano y viceversa.
El Gagá, de forma simple y sencilla, es la parte artística y ritual del vudú, donde se presentan personajes como los Diablos, el Mayor, el Rey y la Reina, encarnaciones de las deidades africanas llamadas luases o espíritus del vudú.
El Gagá utiliza tambores, fututos —trompetas de bambú—, güiros y balsiés, con ritmos que acompañan el lamento de la sabana africana, sobre todo de África Central y Occidental.
La mayor penetración del Gagá en suelo dominicano se da en el siglo XX, como una integración impuesta y no natural de la cultura de cinco siglos del dominicano.
El génesis de la dominicanidad es muy contrario al vudú, al Gagá y a cualquier manifestación contraria al Dios judeocristiano.
La necesidad de construir similitudes entre dominicanos y haitianos es precisamente el nicho de confusión sobre el origen del Gagá.
Cuando estudiamos el génesis de la isla de Santo Domingo, en ningún renglón aparece la cultura Gagá. Incluso, cuando se construye la Ciudad Colonial de Santo Domingo por Nicolás de Ovando a principios del siglo XVI, nuestra población era una ciudad amurallada de siete puertas donde los ciudadanos despertaban con el canto del Avemaría por las iglesias, y en ningún momento se hacían recorridos del Gagá por la histórica Ciudad Colonial.
El Gagá es una manifestación de los cañaverales, no de los dominicanos; fue una extensión del vudú, no del catolicismo y el protestantismo que nos dominó cinco siglos antes. El Gagá es el culto musical y cultural al vudú, manifestación antítesis de la evangelización del Nuevo Mundo.
El principal motivo por el cual hoy existen tantas confusiones sobre el origen del Gagá es precisamente el levantamiento del hilo cultural dominicano.
Los haitianos tienen un gran afán por haitianizar la República Dominicana; para eso cuentan con un plan a largo plazo de 5 niveles: primero, un vaciado poblacional que comienza con la construcción de supuestas bandas con el objetivo de justificar la movilización de pobladores haitianos al territorio dominicano; segundo, la negación del problema, utilizando los medios de difusión dominicanos al servicio de intereses internacionales; tercero, la normalización de la invasión, confundiendo la cultura —por ejemplo, presentando el vudú como un elemento dominicano o binacional—; cuarto, el empuje por áreas, desplazando la mano de obra dominicana en todos los segmentos de la vida nacional; y quinto, la confrontación o destrucción del Estado dominicano mediante el cansancio colectivo y el dominio por nacimientos dentro del suelo dominicano.
El Gagá nunca fue dominicano y jamás lo será.
Nuestra cultura no proviene de la sabana africana; somos herencia judeocristiana, y la mezcla racial provocó otros elementos artísticos como el merengue, la bachata, la mangulina, los palos afrodescendientes, entre otros ritmos típicos, pero jamás fuimos Gagá ni vudú.
Por Jhanel Ferreras
El autor es mercadólogo, investigador social y experto en geopolítica.



