La ciudad de Nueva York enfrenta un repunte en la delincuencia dentro de su sistema de transporte público durante 2026, con un incremento en robos, asaltos y homicidios en el metro y los autobuses urbanos.
Este aumento genera preocupación en las autoridades, especialmente ante la cercanía de grandes eventos internacionales como el Mundial de Fútbol y el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, que atraerán a millones de visitantes y pondrán a prueba la seguridad de la ciudad.
Incremento en robos y delitos
Según datos citados por el diario New York Post, hasta el 5 de abril se registraron 128 robos en el sistema de transporte, un aumento del 21% en comparación con el mismo periodo de 2025.
Aunque los asaltos graves disminuyeron ligeramente en un 6%, pasando de 171 a 160 casos, el panorama general sigue siendo preocupante. En comparación con 2019, antes de la pandemia, estos delitos han aumentado un 60%.
Además, el número de homicidios en el metro ascendió a tres en lo que va de 2026, tras un año sin víctimas fatales, lo que refuerza la percepción de inseguridad entre los usuarios.
Factores que influyen en la criminalidad
Expertos señalan que este repunte responde a múltiples factores, incluyendo el aumento en la cantidad de pasajeros, cambios en las estrategias policiales y problemas estructurales persistentes.
Durante los meses de enero y febrero, los robos crecieron un 54%, en parte debido a un invierno especialmente severo que incrementó el uso del transporte subterráneo.
Además, el 34% de los robos ha sido atribuido a menores de edad, lo que añade complejidad a la situación y plantea desafíos adicionales para las autoridades.
Reducción de presencia policial
El Departamento de Policía de Nueva York había reforzado la seguridad en 2025 con el despliegue de 300 agentes adicionales, logrando una reducción temporal de los delitos.
Sin embargo, recortes presupuestarios implementados bajo la administración del alcalde Zohran Mamdani han limitado las horas extras y reducido la presencia policial en puntos críticos del sistema.
Este escenario ha generado debate sobre el impacto de las políticas de seguridad y la necesidad de reforzar la vigilancia, especialmente dentro de los trenes y estaciones.
Percepción ciudadana y casos recientes
Usuarios del transporte han manifestado su preocupación ante el aumento de la criminalidad. Algunos señalan la presencia de personas sin hogar y la falta de patrullaje constante como factores que inciden en la inseguridad.
Un caso reciente en El Bronx evidenció la gravedad del problema, cuando tres adolescentes fueron atacados por un grupo de ocho jóvenes que los agredieron con armas blancas para robarles sus pertenencias.
Retos ante eventos masivos
Especialistas como Michael Alcázar advierten que la situación podría agravarse con la llegada del verano y el aumento de pasajeros.
El experto señala que la reducción de agentes uniformados permite a los delincuentes anticipar los movimientos policiales, lo que incrementa el riesgo de incidentes.
Aunque las autoridades han reportado una leve disminución en los delitos generales de la ciudad, persisten problemas estructurales como la indigencia y el consumo de sustancias, que continúan afectando la seguridad en el transporte público.
En este contexto, Nueva York se enfrenta al desafío de garantizar la seguridad de millones de usuarios y visitantes, en un momento clave para su proyección internacional.



