Saltar al contenido

Pandilla de motoristas muestran sus músculos a las autoridades (Video)

“¿Oh y es mostrando sus músculos que están? ¿Autoridad? Este país perdió la batalla frente a los motoristas.”

Ese comentario, que circula en redes sociales, no es más que el reflejo de una realidad cada vez más evidente en las calles de República Dominicana: la falta de control ante una conducta peligrosa, ilegal y cada vez más frecuente.

Calibrando en elevados: una imprudencia que pone vidas en riesgo

En los últimos días se ha vuelto común ver grupos de motoristas desplazándose en manadas, ocupando carriles completos y realizando maniobras temerarias como calibrar —levantar la rueda delantera— incluso sobre elevados.

Este tipo de comportamiento no solo está prohibido por la ley, sino que representa un peligro extremo tanto para quienes lo practican como para los demás conductores. Un error mínimo a alta velocidad puede terminar en tragedia.

Los elevados, diseñados para mantener el flujo vehicular continuo, se convierten en escenarios de caos cuando son tomados por estos grupos que actúan sin ningún tipo de control.

Una ley que existe, pero no se aplica

La legislación dominicana es clara: conducir de manera temeraria, hacer acrobacias en la vía pública y poner en riesgo la seguridad vial conlleva sanciones. Sin embargo, en la práctica, la aplicación de estas normas parece inexistente.

La ausencia de consecuencias ha provocado que estas acciones se normalicen. Lo que antes era ocasional, ahora es casi parte del paisaje urbano.

El problema no es la falta de leyes, es la falta de autoridad.

¿Dónde están las autoridades?

La percepción ciudadana es cada vez más crítica: las autoridades han perdido el norte en cuanto a imponer orden. La pregunta que muchos se hacen es simple: ¿quién controla las calles?

Mientras los operativos se concentran en infracciones menores o en puntos específicos, estos grupos de motoristas actúan a plena luz del día, en zonas altamente transitadas y sin ningún tipo de intervención.

La falta de presencia y acción envía un mensaje peligroso: aquí cualquiera hace lo que quiera.

Una cultura de impunidad que sigue creciendo

Más allá del peligro inmediato, el problema de fondo es la cultura de impunidad. Cuando no hay consecuencias, las conductas se repiten y escalan.

Hoy calibran en un elevado. Mañana será algo peor.

La autoridad no puede ser selectiva ni reactiva. Debe ser constante, firme y visible. Porque cuando el orden desaparece de las calles, lo que queda es el caos.

El país no puede perder esta batalla

La seguridad vial no es un lujo, es una necesidad. Permitir que grupos de motoristas tomen el control de las vías, violen la ley y pongan vidas en riesgo sin consecuencias es ceder terreno.

Y un país que cede el control de sus calles, pierde mucho más que el tránsito: pierde el respeto por la ley.

Amaury Mo

Amaury Mo

Amaury Moreno (Amaury Mo) Comunicador digital, director creativo de Ensegundos.do desde 2007.