Este viernes, la República Dominicana se detiene para conmemorar el 61.º aniversario de la Guerra Cívico-Militar del 24 de abril de 1965. Más que una efeméride en el calendario, esta fecha marca el estallido de un conflicto que transformó la identidad nacional y redefinió las relaciones geopolíticas en el Caribe.
Lo que comenzó como un movimiento para restaurar el orden constitucional tras el derrocamiento del profesor Juan Bosch en 1963, escaló rápidamente hasta convertirse en una «Guerra Patria» frente a la segunda intervención militar de los Estados Unidos. Hoy, en pleno 2026, el país recuerda a sus héroes con una agenda cargada de historia y reflexión.
El contexto de una nación en ebullición
Para entender abril de 1965, es imperativo mirar el panorama social y económico de la época. Tras el ajusticiamiento de Trujillo en 1961, el país vivía un «despertar» turbulento. La economía, aunque liberada del monopolio trujillista, enfrentaba una desigualdad abismal y una clase trabajadora que exigía derechos largamente negados.
El breve gobierno de Juan Bosch (1963) representó una esperanza democrática con una Constitución avanzada que garantizaba libertades civiles y justicia social. Sin embargo, su derrocamiento por un sector conservador y militar dio paso al Triunvirato, un gobierno de facto encabezado por Donald Reid Cabral. Este régimen se caracterizó por la represión, la corrupción y una impopularidad que unificó a oficiales jóvenes, obreros y estudiantes bajo una sola consigna: «Retorno a la constitucionalidad sin elecciones».
La intervención de Estados Unidos: El peso de la Guerra Fría
El 28 de abril de 1965, el conflicto cambió de escala. El presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, ordenó la invasión militar conocida como Operación Power Pack. Los argumentos esgrimidos por Washington fueron:
- La seguridad de sus ciudadanos: El pretexto inicial fue proteger y evacuar a los nacionales estadounidenses en Santo Domingo.
- La «Doctrina Johnson»: El temor de que el movimiento constitucionalista estuviera infiltrado por «comunistas» y que la República Dominicana se convirtiera en una «segunda Cuba».
Esta intervención, autorizada por la OEA bajo la figura de la Fuerza Interamericana de Paz (FIP), impidió la victoria inminente de los constitucionalistas y forzó un cerco militar —el «corredor de seguridad»— que dividió la capital en dos zonas.
Actos conmemorativos para este viernes (2026)
Sesenta y un años después, la memoria sigue viva a través de diversas actividades:
- Palacio Nacional: A las 10:00 a. m., el presidente Luis Abinader encabezará la juramentación de la comisión para la puesta en funcionamiento del Museo Histórico de la Gesta de Abril.
- Archivo General de la Nación (AGN): Proyectará a través de su canal de YouTube el documental «Abril: Bodas de Oro con la Patria» y auspiciará el conversatorio «La Revolución de Abril de 1965» junto a la UASD.
- UASD: La academia celebrará una Investidura Ordinaria de Grado y Postgrado en la Plaza Héroes de Abril, honrando la memoria de los estudiantes y docentes que se sumaron a la lucha.
- Calle El Conde: Diversas organizaciones de izquierda (PCT, MPD, PPT, entre otras) depositarán ofrendas florales ante la estatua del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
«La Revolución de Abril no fue un golpe de Estado más; fue una alianza de clases donde la burguesía urbana y los obreros se unieron por un ideal democrático», señalan historiadores contemporáneos.
El papel de los protagonistas
La gesta no fue solo de hombres con uniformes. La historia hoy reconoce con mayor fuerza el rol de las mujeres como Hilda Gautreau, Emma Tavárez Justo y Piky Lora, quienes desempeñaron roles tácticos, logísticos y de combate en los frentes de batalla.
Asimismo, se destaca la organización de los «Comandos», grupos barriales que gestionaron la resistencia y el suministro de alimentos en los 11 barrios que conformaron la zona constitucionalista, demostrando una capacidad de autogestión civil sin precedentes en la historia dominicana.
Consecuencias y legado
La guerra concluyó el 3 de septiembre de 1965 con el Acta de Reconciliación Dominicana, dando paso al gobierno provisional de Héctor García Godoy y, eventualmente, al polémico régimen de los 12 años de Joaquín Balaguer.
Las heridas de abril dejaron una infraestructura colonial dañada y miles de vidas perdidas, pero también sembraron la semilla de la resistencia civil y la vigilancia democrática que define a la sociedad dominicana actual. Hoy, el país reafirma que la soberanía no es un concepto del pasado, sino un compromiso cotidiano.



