Santo Domingo. – El economista y exdirector general de Presupuesto, Luis Reyes, advirtió que los subsidios generalizados aplicados por el Gobierno para contener el aumento de los combustibles y la electricidad podrían ampliar el déficit y generar un deterioro en las cuentas fiscales.
“No cabe la menor duda que le someterán al gobierno a unas presiones desde el punto de vista fiscal muy fuertes, cuyas consecuencias se verán en los próximos meses”, afirmó Reyes al ser entrevistado en el programa Toque Final con Julio Martínez Pozo, que se transmite por Antena 7.
Al evaluar las medidas adoptadas para evitar que el aumento de los combustibles y fertilizantes sea asumido por los consumidores, explicó que, si se parte de los resultados del Índice de Precios al Consumidor publicado por el Banco Central, durante el mes de marzo la inflación alcanzó 1.27%, que según expresó: “diría que las políticas del gobierno fueron muy efectivas para contener el aumento de precios”, originado tras el inicio del conflicto en el Medio Oriente el 28 de febrero.
No obstante, señaló que al analizar el conjunto de medidas aplicadas existen políticas generalizadas y sectorizadas, tras considerar correctas las sectorizadas, como el subsidio al diésel utilizado por los transportistas y el apoyo a ciertos insumos para la producción de fertilizantes.
Sin embargo, calificó de cuestionables los subsidios generalizados, particularmente en los casos de la electricidad y la gasolina.
Indicó que el efecto de esas medidas podría provocar que se consuman en subsidios recursos que pudieron estar destinados al incremento del gasto en infraestructuras o a mantener reservas internacionales más holgadas. Añadió que una de las posibles consecuencias sería incrementar el endeudamiento público para compensar partidas presupuestarias utilizadas en subsidios.
Reyes sostuvo que lo correcto sería aplicar una política de recorte del gasto corriente para reasignar recursos sin afectar la inversión pública, advirtiendo que utilizar recursos de la inversión pública para subsidiar combustibles, electricidad u otros rubros sería “pésimo” desde el punto de vista del manejo de las cuentas fiscales.
Recordó que el país viene de un año de bajo crecimiento económico y explicó que una disminución de la inversión pública podría provocar una desaceleración económica, reducir las recaudaciones fiscales y ampliar el déficit público.
Asimismo, afirmó que la situación actual evidencia un deterioro de las cuentas fiscales debido a las presiones de gasto, aun cuando el Gobierno ha recibido recursos extraordinarios por el incremento en los precios del oro, los cuales, según señaló, no compensan las erogaciones por concepto de subsidios.
En ese contexto, consideró que esta coyuntura refuerza, desde el punto de vista técnico, la necesidad de una reforma fiscal. No obstante, indicó que el entorno económico actual y la cercanía del ciclo político hacia las elecciones de 2028 dificultan que el Gobierno impulse una reforma en lo que resta de la presente administración.



