El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció el inicio de una ofensiva militar regional en América Latina, tras la eliminación de Héctor “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua, durante una operación en Venezuela.
La acción forma parte de una nueva estrategia impulsada por la administración de Donald Trump, que contempla tratar a cárteles y pandillas transnacionales como organizaciones terroristas. Esta política se articula a través de la Coalición Hemisférica Anticárteles de América (A3C), diseñada para coordinar operaciones militares y de inteligencia en la región.
La operación en Venezuela fue ejecutada con apoyo del Comando Sur de Estados Unidos, luego de un cambio político que permitió la cooperación entre Washington y un gobierno interino en ese país. Según autoridades estadounidenses, la intervención fue solicitada por las nuevas autoridades venezolanas ante la presencia de estructuras criminales.
El gobierno estadounidense considera que este operativo marca un punto de inflexión en su política de seguridad hemisférica, ampliando el enfoque tradicional contra el crimen organizado hacia una estrategia similar a la utilizada contra grupos terroristas como Al-Qaeda o ISIS.
Dentro de este nuevo esquema, se prevén posibles operaciones en países como Ecuador y Guatemala, mientras persista la amenaza de organizaciones criminales transnacionales.
Además, la ofensiva podría tener impactos en la región y en comunidades latinas en Estados Unidos, incluyendo mayores controles migratorios, restricciones en viajes y cambios en el flujo de remesas.
Autoridades y organizaciones han recomendado a ciudadanos mantenerse informados ante posibles cambios derivados de esta nueva política, que busca reforzar la seguridad mediante alianzas regionales y acciones coordinadas a gran escala.



