El magistrado Reymundo Mejía Zorrilla, del Primer Juzgado de la Instrucción, rompió el silencio tras dictar el auto de apertura a juicio de fondo por el denominado caso Jet Set. En una profunda y reveladora entrevista concedida a la periodista Nairobi Viloria para su espacio Te lo Explico, el juez defendió la rigurosidad técnica de su fallo, abordó la fuerte carga emocional del proceso y respondió de manera directa a las críticas sociales y jurídicas que ha recibido la decisión.
La resolución de la etapa preliminar —que dictó el pase a juicio de fondo manteniendo la tipificación de homicidio involuntario propuesta por el Ministerio Público y rechazando el «dolo eventual» solicitado por las víctimas— provocó un encendido debate en la sociedad dominicana, consternada por una tragedia que dejó un saldo de 236 personas afectadas y familias marcadas para siempre.
El límite del juzgador: «El juez está atado a la ley»
Al ser cuestionado sobre la negativa a variar la calificación jurídica de los imputados a una más severa, el magistrado Mejía Zorrilla fue enfático en señalar las limitaciones que impone el marco constitucional y legal de la República Dominicana, recordando que los jueces no tienen la facultad de legislar.
«El juez está atado a la ley. El juez cumple lo que el legislador aprueba y hace cumplir. Nosotros tenemos un Código Penal que es muy viejo, de 1884, que viene de los códigos napoleónicos (…) Por más grande, difícil y lamentable que sea una tragedia, el juez no puede crear tipos penales».
El magistrado explicó que, jurídicamente, existe una frontera infranqueable entre el dolo (intención) y la culpa (imprudencia o negligencia). En este caso, dado que el relato de los hechos presentados por el Ministerio Público y aceptado por todas las partes se basaba en la negligencia e inobservancia de reglamentos, la norma obliga a subsumir la conducta estrictamente en el homicidio involuntario (artículos 319 y 320 del Código Penal), cuya pena no supera los dos años de prisión.
Puntos clave de la decisión en la etapa preliminar:
- Apertura a juicio de fondo: Se determinó que existen pruebas lícitas, útiles y suficientes para discutir la responsabilidad penal de los imputados en un juicio público.
- Mantenimiento de la tipificación: Se rechazó la figura de dolo eventual solicitada por 12 abogados querellantes, manteniéndose como homicidio involuntario.
- Medidas de coerción ratificadas: Se mantuvieron las medidas de coerción personales vigentes y el congelamiento de bienes (medidas reales) para asegurar eventuales indemnizaciones civiles.
El conflicto entre el deber técnico y el sentimiento humano
Uno de los momentos más íntimos de la entrevista ocurrió cuando la periodista Nairobi Viloria le preguntó si alguna vez lo que dicta la ley entra en conflicto con sus deseos personales como ciudadano. El magistrado no dudó en admitir la complejidad humana de su rol.
«Sí, por supuesto. Ahora, el mandato constitucional y legal nos obliga a nosotros a estar desprovistos de cualquier tipo de sentimiento. Nosotros como jueces somos humanos, también nos afectan mucho las cosas. Sin embargo, el aspecto principal es el tecnicismo legal».
Mejía Zorrilla confesó haber sentido «un nudo en la garganta» en múltiples ocasiones al escuchar los desgarradores testimonios en el tribunal, como el de un sobreviviente que recitó un poema tras perder a su esposa, o el dolor de los padres de una joven médica recién graduada que falleció en el suceso. El propio juez reveló ser parte de los afectados indirectos, ya que conocía personalmente a compañeros del Club Naco que perdieron la vida en la tragedia.
«Dormí como un niño»: Conciencia tranquila ante las críticas y el odio en redes
A pesar de la alta presión mediática, las críticas de algunos juristas y la «carga de odio y fomento a la violencia» que ha observado en las plataformas digitales, el magistrado aseguró gozar de absoluta paz mental tras emitir su dictamen.
Al ser preguntado sobre cómo concilió el sueño la noche posterior a la lectura de sus motivaciones, su respuesta fue contundente:
«Miren, cuando el juez actúa de forma correcta y apegada a la ley, no hay ningún tipo de inconveniente. Lo que no puede jamás en la vida hacer el juez es apartarse de la norma, porque ahí sí entraría en un campo peligroso que puede afectar su conciencia. Por eso, mientras un juzgador actúe apegado a la norma, siempre tendrá paz y tranquilidad… Yo dormí como un niño».
Finalmente, el magistrado hizo un llamado a la sociedad dominicana a canalizar la indignación a través de las vías institucionales y a trabajar por una cultura de paz. Destacó que el Poder Judicial garantizó la máxima transparencia al transmitir todo el proceso en vivo por YouTube y entregar la resolución íntegra el mismo día de la audiencia, permitiendo que tanto la comunidad jurídica como la ciudadanía juzguen el proceso basados en el derecho y no en las emociones.



