Un grupo de residentes de Las Charcas, en el sur de Santiago de los Caballeros, salió a las calles bajo el reclamo de «queremos agua» para denunciar que llevan más de dos meses sin recibir el servicio de agua potable en sus viviendas. El motivo, según explicaron, es que la bomba que abastece esa zona, perteneciente a la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan), está averiada desde hace semanas.
Pagan hasta 2,500 pesos por un camión cisterna
Ante la falta del servicio, los moradores han tenido que costear el líquido por su cuenta, desembolsando entre 1,500 y 2,500 pesos por cada camión cisterna, un monto que apenas les alcanza para cubrir dos o tres días de consumo. En ese mismo período, indicaron, Coraasan solo ha distribuido agua en dos ocasiones, entregando dos tanques por vivienda.
«Eso no es suficiente, uno tiene que lavar, limpiar, y todo con eso», relató la comunitaria Kenia Checo, quien además lamentó que ningún funcionario de la institución se haya acercado a ofrecer una solución concreta. «Solamente dicen que la bomba la van a arreglar, que la están arreglando, cuentos van y cuentos vienen y nunca terminan el trabajo», agregó.
Siguen pagando la factura sin recibir el servicio
De acuerdo a Ashley Martínez en Listín Diario, los afectados aseguran que continúan pagando mensualmente entre 300 y 400 pesos por una factura de un servicio que no están recibiendo con normalidad.
A esto se suma otra queja: cuando el agua finalmente llega, sale con un color amarillento y con sedimentos de tierra. Pamela Rodríguez, otra residente, explicó que se trata de agua tomada directamente de un río y no del acueducto. «Nosotros queremos agua buena, del acueducto», expresó, al tiempo que denunció que las tuberías de la calle están rotas, por lo que buena parte del líquido se pierde al momento de la distribución.
«Vivir sin agua es crítico»
Delcys Rosa, quien vive en el sector desde 1992, contó que arrastrar agua en carritos y carretillas por años le ha dejado secuelas físicas, incluyendo problemas en un pie. «A veces tengo que pedirle a la gente hasta para comprar agua, porque no tengo recursos para pagar 2,500 por un camión», relató. Según dijo, la situación con el suministro se ha mantenido igual desde que llegó a vivir allí hace más de tres décadas.
Los residentes exigen a Coraasan reparar la bomba de forma definitiva y garantizar que el agua provenga del acueducto de Bella Vista, y no de fuentes fluviales sin el tratamiento adecuado.



