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Cuando la exposición se confunde con liderazgo

Hay una frase que dice: “Lo que no se nombra, no existe”. Evidentemente, las cosas no desaparecen porque dejemos de hablar de ellas. Los problemas siguen ahí, las personas continúan existiendo y los hechos ocurrieron. Pero en la conversación pública sucede algo curioso: aquello que no se menciona puede terminar siendo prácticamente invisible.

Y también ocurre exactamente lo contrario: lo que se menciona demasiado puede terminar pareciendo más importante de lo que realmente es.

Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de informar sobre lo que ocurre. Sin embargo, consciente o inconscientemente, también participan en la construcción de relevancia. Cada titular, entrevista, fotografía, publicación y minuto de televisión coloca a alguien o algo frente a los ojos de miles o millones de personas.

La repetición hace el resto.

Cuando la exposición se confunde con liderazgo

Esto puede observarse claramente en la política. Una persona comienza a aparecer constantemente: hoy porque ofreció una declaración, mañana porque visitó una comunidad, pasado mañana porque reaccionó a las palabras de otro y al día siguiente por cualquier acontecimiento que, viniendo de otra persona, probablemente jamás habría sido noticia.

Después de meses de exposición ocurre algo interesante: el público comienza a percibir a esa persona como una figura importante.

Pero cabe preguntarse: ¿era importante y por eso comenzó a aparecer tanto, o comenzó a parecernos importante porque apareció demasiado?

No es lo mismo.

Un liderazgo verdadero debería construirse con ideas, resultados, trayectoria, capacidad de convocatoria y conexión con la sociedad. Sin embargo, la exposición permanente puede crear una especie de liderazgo mediático, donde la notoriedad termina confundiéndose con importancia.

Cuando cualquier cosa se convierte en noticia

En la farándula el fenómeno puede resultar todavía más evidente.

Hay figuras de las que prácticamente cualquier cosa puede convertirse en titular. Lo que dijeron, lo que dejaron de decir, dónde estuvieron, qué publicaron, con quién aparecieron o cómo reaccionaron ante determinada situación.

Llegamos al extremo de que un hecho absolutamente insignificante puede convertirse en una gran noticia simplemente porque lo protagonizó determinada persona.

Mientras tanto, otras personas pueden estar haciendo cosas extraordinarias y permanecer completamente fuera de la conversación.

No necesariamente porque aquello que hicieron carezca de valor, sino porque nadie lo nombró.

El círculo perfecto

Entonces se produce un círculo difícil de romper.

Los medios hablan de alguien porque supuestamente interesa al público. El público comienza a interesarse porque los medios hablan constantemente de esa persona. Las redes sociales multiplican el contenido porque genera interacción y, al producir interacción, los medios encuentran otra razón para seguir publicándolo.

Finalmente, la exposición termina alimentándose a sí misma.

Es noticia porque es importante y parece importante porque siempre es noticia.

Ese mecanismo puede fabricar celebridades, referentes, expertos e incluso liderazgos que quizás no tendrían la misma dimensión sin semejante nivel de exposición.

También existe el silencio

Pero quizás la parte más preocupante está del otro lado.

Mientras algunas personas y temas reciben una exposición extraordinaria, otros prácticamente desaparecen. Problemas importantes pueden permanecer semanas sin ocupar un titular. Personas con aportes significativos pueden ser desconocidas para la mayoría. Comunidades enteras pueden atravesar situaciones difíciles sin conseguir espacio en la conversación nacional.

No significa que no existan.

Significa que no están siendo nombradas.

Por eso aquella vieja frase adquiere otra dimensión cuando hablamos de comunicación:

“Lo que no se nombra, no existe”.

Pero quizás deberíamos agregarle una segunda parte:

“Y lo que se nombra demasiado puede terminar pareciendo más grande de lo que es”.

La próxima vez que una persona aparezca una y otra vez en nuestras pantallas, quizá valga la pena hacernos una pregunta sencilla:

¿Realmente es tan importante o, de tanto verla, terminamos creyendo que lo es?

Amaury Mo

Amaury Mo

Amaury Moreno (Amaury Mo) Comunicador digital, director creativo de Ensegundos.do desde 2007.