Las compañías están enfrentando un desafío cada vez más complejo: retener a los talentos más jóvenes, cuyas expectativas laborales han cambiado radicalmente frente a las generaciones anteriores. La inmediatez que domina la vida cotidiana también llegó al ámbito profesional, y eso está obligando a las organizaciones a replantear por completo sus estrategias de desarrollo de carrera.
Según indica Mónica Flores Barragán, responsable de ManpowerGroup para Latinoamérica, en El Día, los jóvenes de hoy no están dispuestos a esperar años para crecer dentro de una empresa. La especialista fue clara: ya no existe la paciencia para procesos largos ni promociones que tarden décadas en llegar.
El reto de mantenerlos «entretenidos» al menos cinco años
Para Flores Barragán, las empresas que no logren adaptarse corren el riesgo de perder a su gente. Su recomendación pasa por diseñar planes de carrera más ágiles, transversales y estimulantes, capaces de mantener a los jóvenes motivados durante al menos un lustro. Si una organización no logra ofrecer retos constantes ni un ambiente que resulte inspirador, simplemente los verá irse hacia otra oportunidad.
La experta también puso el foco en el liderazgo como una de las principales áreas donde las empresas deben invertir. A su juicio, los líderes de hoy necesitan entender estas nuevas expectativas, saber comunicarse de forma efectiva y ser capaces de motivar a equipos que ya no ven la permanencia laboral de la misma manera que generaciones anteriores.
Adiós a la lealtad de 20 años
Otro cambio de mentalidad que propone la especialista es aceptar que la alta rotación llegó para quedarse. En lugar de aspirar a empleados que duren dos décadas en la empresa, sugiere aprovechar al máximo el tiempo que cada persona permanece en la organización, generando beneficios mutuos durante ese periodo, sin importar si son cinco años o menos.
A esto se suma un factor que complica aún más la retención: la movilidad internacional. Gracias a la tecnología, encontrar oportunidades laborales en otros países está a solo un clic de distancia, lo que amplía enormemente las opciones de los trabajadores jóvenes y presiona a las empresas —y a los países— a ofrecer condiciones más competitivas para no perder talento frente al extranjero.
El freelance también preocupa: ¿quién pagará las pensiones del futuro?
Flores Barragán advirtió además sobre un problema que trasciende lo empresarial: el auge del trabajo freelance frente al empleo formal está generando incertidumbre sobre la seguridad económica en la vejez. Con personas viviendo más tiempo y jubilándose más tarde, mientras cada vez más jóvenes optan por la independencia laboral, la ecuación de las pensiones se vuelve insostenible: menos trabajadores activos tendrán que sostener con sus impuestos a una población de adultos mayores cada vez más numerosa.
La especialista lamentó que exista poca conciencia entre los freelancers jóvenes sobre la necesidad de planificar su futuro financiero, un tema que, según explicó, no está incluido en los planes educativos. Por ello, llamó a considerar desde temprana edad aspectos como el ahorro para la vejez, la atención médica y la protección financiera ante posibles enfermedades.



