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La opción Francisco Javier García

Durante más de veinte años fue el hombre que armaba las victorias ajenas. Coordinó las campañas más exitosas del Partido de la Liberación Dominicana, ocupó media docena de cargos de primera línea del Estado y se convirtió en el rostro que el partido morado sacaba cuando había que defender lo indefendible en televisión. Hoy, a sus 66 años, Francisco Javier García juega la partida más difícil de su carrera: la suya propia.

El próximo 18 de octubre el PLD celebrará la consulta interna que definirá su candidato presidencial para 2028. García aparece en la casilla número 1 de la boleta, según el sorteo celebrado el 1 de septiembre, seguido por Luis de León, Manfred Mata, Gonzalo Castillo y Francisco Domínguez Brito. Es, para muchos, el aspirante con más músculo y más experiencia del lote. También es, curiosamente, el que más resistencias despierta.

De San Francisco de Macorís al centro del poder morado

Nació el 24 de noviembre de 1959 en San Francisco de Macorís, provincia Duarte, donde hizo la primaria y la secundaria. Estudió Economía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y más tarde se graduó de Derecho, sumando una formación doble que después usaría en carteras muy distintas.

Entró al PLD en 1979, cuando todavía era un partido pequeño y disciplinado, y llegó al Comité Político en 2001. Desde 1996 ha ocupado prácticamente todos los escalones altos de la administración pública: administrador de la Lotería Nacional, presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo, director ejecutivo de la Autoridad Portuaria, ministro de Industria y Comercio entre 2004 y 2008 —etapa en la que le tocó la puesta en marcha del DR-Cafta— y, sobre todo, ministro de Turismo por más de una década, hasta 2020.

Ese último cargo es su carta de presentación. Bajo su gestión el país encadenó cifras récord de llegada de visitantes e inversión hotelera y se consolidó como principal destino turístico del Caribe. Ningún otro peledeísta acumula tantas posiciones de alto nivel en los veinte años de gobiernos del PLD.

Sus fortalezas: oficio, calle y un expediente sin manchas

La primera ventaja de García es la más obvia: sabe hacer campañas. Fue pieza principal en los procesos electorales de 2002, 2004, 2006, 2008, 2010, 2012 y 2016, justamente los años dorados del partido morado. Conoce la maquinaria por dentro, sabe dónde están los votos y cómo se mueven las estructuras.

La segunda es el discurso. Es un comunicador entrenado, con capacidad de confrontar en vivo y defender la obra de gobierno del PLD sin titubear, algo que el partido perdió después de 2020. Como apunta el analista Víctor Gómez Casanova en El Nuevo Diario, en el PRM tampoco lo quieren de contrincante precisamente por eso: sería un adversario con experiencia, con agallas y sin expedientes judiciales que enrostrarle de su paso por la administración pública.

La tercera es el trabajo de hormiga. Desde el 24 de julio de 2024 anda recorriendo el país y las seccionales del exterior, provincia por provincia, en el momento en que el PLD estaba en su peor hora. Esa presencia territorial explica que varias encuestas internas lo hayan colocado a la cabeza de la preferencia peledeísta y que más de una decena de miembros del Comité Político —José Ramón Fadul, Sonia Mateo, Simón Lizardo, Alejandro Montás, Robert de la Cruz, Thelma Eusebio y Walter Musa, entre otros— lo acompañen públicamente.

Sus debilidades: el frente interno que le armaron

El problema de García no está afuera. Está en su propia casa.

Dentro del PLD se le levantó una candidatura alterna, la de Gonzalo Castillo, y alrededor de ella se articuló lo que en el argot partidario ya llaman «todos contra Francisco Javier». Charlie Mariotti aparece como armador de ese frente. Abel Martínez, según se comenta en los pasillos morados, no le perdona la carta pública con la que le renunció a la jefatura de campaña en 2024. Y Danilo Medina, presidente del partido, administra su silencio desde el rol de árbitro.

La ironía es amarga: quien hoy le disputa la candidatura es el mismo hombre que él presentó como precandidato en aquella reunión del Comité Central del 10 de agosto de 2019.

Afuera el panorama no es mejor. Buena parte de los sectores empresariales que él defendió desde Turismo respaldan hoy abiertamente a David Collado, su sucesor en el ministerio. Y en la Fuerza del Pueblo tampoco lo desean como candidato del PLD, porque un PLD dividido y con una figura menos combativa les conviene más de cara a 2028.

A esa presión se suma un reclamo que él mismo hizo público en agosto: acusó a los medios oficiales del partido de un «silencio absoluto y deliberado» frente al debate entre aspirantes celebrado el 23 de agosto, pese a que todos los participantes fueron reconocidos formalmente por el Comité Central desde febrero.

Su apuesta para 2028

García sostiene que el próximo presidente será quien presente las mejores propuestas, sepa comunicarlas y logre conexión emocional con la gente. Su argumento es que la fidelidad al voto partidario bajó tanto que ya nadie gana por inercia: hay que salir a convencer uno por uno.

Si llega al Palacio, dice, sus prioridades serían educación, salud pública, pensiones, transporte, exportaciones, agropecuaria, empleo y medio ambiente. Y adelanta que las alianzas de 2028 se armarán en torno al PLD, al que define como el eje natural de cualquier proyecto mayoritario.

Su tono es de quien no piensa retroceder. En Santiago comparó su decisión con el cruce del Rubicón por Julio César y soltó su frase de campaña: la suerte está echada. «Nadie me detiene, solo Dios», dijo ante una multitud de dirigentes.

El examen del 18 de octubre

El balance es sencillo de resumir y difícil de resolver. Francisco Javier García tiene el currículum más completo de todos los aspirantes morados, la mejor capacidad de confrontación y un historial limpio de expedientes. Le falta lo que en política suele decidirlo todo: el respaldo de los aparatos.

Si gana la consulta, se convertiría en un candidato con una legitimidad enorme, la del hombre que los derrotó a todos juntos. Si pierde, tendrá por delante la decisión más incómoda de una carrera de más de tres décadas: qué hacer con su gente y con su futuro dentro de un partido que, en ese escenario, habría elegido a otro.

Faltan pocas semanas para saberlo.

Amaury Mo

Amaury Mo

Amaury Moreno (Amaury Mo) Comunicador digital, director creativo de Ensegundos.do desde 2007.