El gigante del comercio electrónico Amazon rompió su relación comercial con la aerolínea 21 Air luego del fatal accidente registrado el pasado 6 de septiembre en el Aeropuerto Internacional de Miami, un siniestro que dejó cinco personas fallecidas y otras cinco heridas.
La decisión fue confirmada este domingo por la vocera de la empresa, Kelly Nantel, quien explicó que la pausa en las operaciones se produjo tras una revisión interna de lo ocurrido. Según indicó, Amazon continuará colaborando con las autoridades que investigan el hecho y brindando apoyo a las personas afectadas.
Un avión de casi 32 años y una furgoneta en la pista
El accidente involucró un Boeing 767-300 con tres décadas de servicio, que se desvió de la pista durante el aterrizaje y terminó impactando contra una furgoneta donde viajaban empleados de una compañía encargada de la limpieza de aeronaves. Ese vehículo era, según los reportes, el que provocó la mayor parte de las víctimas mortales.
Los fallecidos fueron identificados como Yoel Rodríguez Naranjo (53 años), Rolando Alemán León (55), Julio C. Pineda (75), Carlos Acosta Fajardo (53) y Javierkys Reyes Quevedo (47).
La aeronave cubría el vuelo 7598, procedente del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín en San Juan, Puerto Rico, y era el tercer tramo que realizaba esa tripulación en la jornada, luego de haber volado entre Cincinnati y Miami, y posteriormente entre Miami y San Juan.
«Íbamos demasiado rápido», advirtió un piloto segundos antes
Las investigaciones preliminares de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) revelaron un dato inquietante: la grabadora de voz de cabina captó a uno de los pilotos alertando que volaban a una velocidad excesiva apenas un minuto antes de tocar tierra.
A esa advertencia se sumaron varias alarmas automáticas vinculadas a la velocidad de descenso y a la cercanía con el terreno, sin que —según el organismo— existiera una respuesta verbal sostenida por parte de la tripulación.
Unos 15 segundos después de aterrizar, se escuchó la orden de ejecutar un «go-around», la maniobra estándar para abortar un aterrizaje y reintentar la aproximación. El investigador Chihoon Shin señaló que los registros de vuelo muestran un aumento en los controles de empuje, compatible con esa maniobra.
Sin embargo, hay un detalle que las autoridades aún no logran explicar: ni los frenos aerodinámicos ni los reversores de empuje —sistemas clave para frenar la nave tras el aterrizaje— fueron activados.
Una aeronave con más de tres décadas de historia
El Boeing 767-300 no nació como avión de carga. De acuerdo con registros de Flightradar24, la nave operó transportando pasajeros entre 1994 y 2015, año en que fue convertida para uso de carguero. Al momento del accidente acumulaba 32 años en servicio.
El NTSB indicó que revisará el historial de propiedad del avión, las condiciones climáticas del día del siniestro, los registros de mantenimiento y los procedimientos operativos internos de 21 Air. La transcripción completa de la grabación de cabina será divulgada más adelante, en una etapa posterior de la pesquisa.
Amazon reubica sus envíos; 21 Air defiende sus protocolos
Con 21 Air fuera de la operación, Amazon anunció que redistribuirá los envíos que manejaba esa aerolínea entre otros socios: Sun Country Airlines, Hawaiian Airlines, Air Transport International, ABX Air, ASL Airlines y Cargojet. La medida llega en un momento de alta demanda logística para la empresa, que suele intensificar sus operaciones antes de sus grandes eventos de ventas.
21 Air, con sede en Carolina del Norte, venía transportando paquetes para Amazon desde 2024 con una flota de aproximadamente ocho Boeing 767 cargueros dedicados a esa operación.
El director ejecutivo de la aerolínea, Keith Winters, lamentó lo ocurrido y expresó condolencias a las familias de las víctimas, asegurando que la empresa colaborará plenamente con las autoridades. No obstante, pese a la ruptura con Amazon, 21 Air defendió la solidez de sus políticas internas de seguridad, entrenamiento y procedimientos, y confirmó que seguirá trabajando junto al NTSB, la Administración Federal de Aviación (FAA) y las autoridades locales mientras avanza la investigación.



