Uno de los telescopios espaciales más importantes de la NASA reingresó a la atmósfera terrestre y puso fin a una investigación de más de dos décadas sobre las explosiones más violentas del universo.
Una misión de rescate que no llegó a tiempo
El Observatorio Swift dejó de existir menos de tres meses después de que fracasara una misión urgente para intentar elevar su órbita. La NASA había contratado a la empresa privada Katalyst Space, pero su nave tuvo problemas desde el lanzamiento en julio y terminó estrellándose en septiembre. La Fuerza Espacial de Estados Unidos confirmó que el reingreso ocurrió cerca de Indonesia, tras años de descenso causado por la intensa actividad solar. Aún no se sabe cuánto de los 1,5 toneladas de la nave sobrevivió a la fricción con la atmósfera, aunque la NASA estima que algunas de las piezas más densas llegaron al suelo.
Mucho más de lo que se esperaba
Swift fue lanzado en 2004 para un estudio previsto de apenas dos años sobre estallidos de rayos gamma y estrellas en explosión. Terminó funcionando once veces más de lo planeado, registró miles de estos fenómenos y sirvió como apoyo para otros telescopios que podían estudiarlos con mayor profundidad.
¿Y el Hubble?
La NASA analiza si vale la pena una misión de rescate para el Telescopio Espacial Hubble, cuya órbita también se ve afectada por las tormentas solares. Según estudios recientes, el Hubble, lanzado en 1990, podría terminar su vida en la Tierra hacia mediados de la década de 2030.



