La Diócesis de San Francisco de Macorís informó del fallecimiento de su obispo emérito, monseñor Jesús María De Jesús Moya, quien murió el miércoles 4 de noviembre a los 93 años. La representación eclesial de la demarcación nórdica expresó su gratitud a Dios por la vida y por el largo ministerio pastoral que el prelado dedicó a la Iglesia católica dominicana.
Los actos fúnebres se realizarán en la Catedral Santa Ana de San Francisco de Macorís. El jueves 5 de noviembre, el féretro será recibido en el templo a las 8:00 de la mañana, y ese mismo día se celebrarán tres eucaristías: a las 8:30 de la mañana, a las 12:00 del mediodía y a las 6:30 de la tarde. El viernes 6 de noviembre, a las 10:00 de la mañana, se oficiará la misa exequial, seguida de la sepultura cristiana.
El novenario en memoria del prelado se celebrará todos los días a las 6:30 de la tarde en la misma catedral y culminará el domingo 15 de noviembre con una misa a las 3:00 de la tarde.
Trayectoria y legado
Monseñor De Jesús Moya nació el 28 de noviembre de 1932. Realizó sus estudios de Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, y fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1961. Más adelante cursó estudios de posgrado en Madrid, España, y en Quito, Ecuador.
Durante su ministerio sacerdotal ocupó varios cargos relevantes: fue vicario de la Catedral Santiago Apóstol, capellán del Politécnico Nuestra Señora de las Mercedes, rector del Seminario Menor San Pío X en Licey, director de las Obras Misionales Pontificias, capellán de la Fuerza Aérea Dominicana, vicario general de Santiago de los Caballeros y vicario general castrense.
El 13 de abril de 1977 fue nombrado obispo titular de Maxita y auxiliar de Santiago de los Caballeros, y recibió la ordenación episcopal el 21 de mayo de ese mismo año. El 20 de abril de 1984, el papa Juan Pablo II lo designó segundo obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, cargo que ejerció activamente hasta 2012, cuando le sucedió monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo y pasó a ser obispo emérito.
En casi seis décadas de sacerdocio y 49 años de episcopado, su labor dejó una huella profunda en la Iglesia dominicana. Como obispo de San Francisco de Macorís, orientó la formación espiritual y estructural de la diócesis durante casi tres décadas, impulsó la evangelización, el fortalecimiento de las parroquias y la participación de los laicos en la provincia Duarte y zonas cercanas.
También tuvo un papel importante en la formación de nuevas generaciones de sacerdotes. Trabajó como vicerrector, rector y ecónomo del Seminario Menor San Pío X, además de ejercer la docencia y el acompañamiento espiritual. Asimismo, se le recuerda por su apoyo a comunidades vulnerables, con obras sociales, proyectos educativos y de salud en la región del Cibao, y por mantener un diálogo constante con distintos sectores de la sociedad civil.



