Lanzan videojuegos inspirados en las protestas de los indignados en el mundo

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Las protestas de los Indignados, la Primavera Árabe que remodeló Medio Oriente y los campamentos anti Wall Street que se contagiaron en todo Estados Unidos, inspiran una serie de “videojuegos serios” que buscan capturar activistas dentro de un inofensivo monitor.

Uno de ellos es People Power, un videojuego de estrategia que requiere de la sesuda concentración de sus usuarios para que lideren un movimiento de resistencia civil contra la policía, el ejército o incluso medios de comunicación oficiales.

El ejercicio, que se presenta en su web como “una oportunidad para unirse a la comunidad de quienes quieren aprender sobre resistencia civil y estrategias no violentas”, fue encargado por York Zimmerman, una productora de documentales con sede en Washington.

People Power no es una propuesta exactamente divertida, sino exigente -los expertos la clasifican dentro del rubro “videojuegos serios”-, donde el jugador elige un escenario (dictadura, represión…), selecciona una serie de tácticas para combatir a sus adversarios y asigna tareas a los miembros de su grupo.

Steve York, documentalista y productor ejecutivo del juego creado junto al Centro Internacional del Conflicto No Violento, afirmó que no pretende apelar a una audiencia masiva, “sino a activistas comprometidos en conflictos por la libertad o los derechos civiles en el mundo real, a quienes no les ayudaría un juego que sea demasiado simple o fácil”.

People Power salió hace casi un año como una continuación de otro juego lanzado en 2006 (A Force More Powerful), que el grupo lanzó cuando “percibió que era necesario ayudar a los activistas a aprender estrategias no violentas”.

Entre ellas, recaudar fondos, reclutar miembros o diseñar tácticas. Los militantes “sabían hacer protestas, huelgas y boicots, pero no sabían cómo organizar todo eso”, explicó York, quien trabaja en un documental sobre la llamada Primavera Árabe, una serie de revueltas populares que provocó este año la caída de regímenes dictatoriales en el norte de África y Medio Oriente.

Según dijo a la AFP el especialista y “game designer” Greg Costikyan, si bien People Power “presenta un modelo muy simple de lo que es una realidad muy complicada”, es interesante la forma en que utiliza las relaciones sociales de los actores del conflicto y las incorpora a la mecánica de juego.

Usar los videojuegos como una herramienta de entrenamiento o una forma interactiva de editorializar no es algo nuevo. Por ejemplo el Pentágono ha sido muy activo en la creación de escenarios virtuales para comprender estrategias de guerra o atraer reclutas, mientras los videojuegos sobre noticias o “newsgames” datan de hace unos diez años.

No extraña entonces que la oleada de protestas que sacuden el mundo real genere respuestas en el universo geek.

Por ejemplo Occupy The Game (de activistas de Phoenix, Arizona, creado a principios de noviembre) transforma en código binario la lucha de los manifestantes anti Wall Street: hay que recaudar dinero, agua y constituciones, esquivar gases lacrimógenos y evitar ser arrestado.

También la radio nacional pública estadounidense (NPR) desarrolló un videojuego muy simple que ofrece un panorama del estado de los campamentos anti Wall Street en el país, que -así como los Indignados europeos- conforman un movimiento acéfalo y disperso contra las desigualdades sociales.

“Los videojuegos son otra de las formas en que pueden usarse las nuevas tecnologías para otorgar poderes al pueblo”, dijo a la AFP Hanni Fakhoury, portavoz de Electronic Frontier Foundation (EFF), que promueve la libertad de expresión en internet. “Y, aún más, pueden ayudar a recaudar dinero”, señaló.

Fakhoury cita el ejemplo de la organización www.humblebumble.com, que ofrece videojuegos al precio que los usuarios deseen pagar y entrega el dinero obtenido a la organización que el comprador decida. Un sistema similar sería muy efectivo para el movimiento “Ocupa”, sugirió.

“Es claro que son un medio útil para conseguir que la gente se interese en algo”, agregó.

O incluso para conseguir que la gente practique algo. York relató a la AFP que, cuando estaba filmando en Egipto en marzo de este año, justo después de la caída de Hosni Mubarak, varios jóvenes militantes le dijeron que habían descargado y jugado People Power durante más de seis meses.

“También les pareció que era muy difícil”, recordó York. “Pero uno de ellos me dijo: ‘Nunca ganamos el juego, pero al menos ganamos la revolución'”.

AFP

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