Policía detuvo y ocultó por diez días a un joven sordomudo y casi ciego

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Santo Domingo. Wilson Sierra (Gue) es un sordomudo privado de la vista del ojo derecho desde su nacimiento y que, además de estas discapacidades, durante sus 26 años ha “dado mucha agua de beber” a su humilde familia, con enfermedades que para ser curadas han conllevado tratamientos muy costosos.

Su madre, Daisy Pineda, y su padre, Félix Manuel Sierra, motoconchista, siempre que se refieren a Gue lo llaman “El niño”, porque toda su vida se ha comportado como tal, a pesar de que físicamente aparente ser una persona adulta.

Los escasos recursos de la familia, que reside en Las Latas, de La Barquita, en Sabana Perdida, no han sido pretextos ni obstáculos para que Daysy y Félix Manuel canalicen el dinero, con diligencias y duro trabajo, para costear el tratamiento médico y el cuidado que demanda Wilson.

Como distracción, a Wilson solo le gusta jugar billar y una noche se vistió y fue a visitar su lugar preferido, el Billar de Durán, a pocos metros de su casita. Para mala suerte del joven, esa noche una patrulla policial, conformada por agentes de los destacamentos de Los Tres Brazos y Felicidad, realizaba redadas en el sector y se lo llevó preso.

Los policías hicieron caso omiso de lo que le dijo el dueño del negocio, que defendió al muchacho, explicándoles que Gue era sano y que incluso le ayudaba en el establecimiento para poder jugar un poco.

A partir de esa noche, la familia de Wilson no tuvo paz. Aunque los oficiales le dijeron a Durán que fuera a buscarlo al día siguiente al destacamento Felicidad, el muchacho no aparecía ni en ese ni en otros destacamentos de la ciudad visitados por Daisy y por Sierra, uno por uno, incluso el Palacio de la Policía.

A la búsqueda se integraron los vecinos y dirigentes comunitarios que amanecían tratando de localizar a Wilson.

Uno de los coroneles que participaron en la redada y sólo identificado como Jhovanny puso en contacto a los familiares con el también coronel Quezada, quien supuestamente se quedó con Wilson detenido.

El oficial negó en todo momento esa versión y ante la exigencia de Daisy de que le entregara “El niño” “sano y salvo”, como lo apresó en el billar, porque de lo contrario iría a todos los medios de comunicación a denunciar el abuso, éste le respondió: “Haga lo que quiera”.

Ya había pasado más de una semana y Wilson no aparecía. Daisy acudió a los medios a hacer la denuncia y después de difundirse el caso en los canales de Teleantillas, canal 2; Telemicro, canal 5 y otros medios, el coronel Quezada la llamó y le aseguró que su hijo aparecería.

Un lunes, a las 6:00 am, Wilson fue encontrado en el sector de Herrera por un motoconchista y trasladado donde sus familiares, todo golpeado, con heridas en la cabeza y en un tobillo, que le sangraba porque al parecer lo tenían encadenado.

“El coronel Quezada dizque se integró a la búsqueda, pero mentira. Porque él sabía donde tenía al muchacho, pero lo tenía todo golpeado”, explica la madre con los ojos acuosos al recordar los amargos momentos que vivió en el mes de octubre cuando apresaron a Gue.

El joven contó a su madre, con sus dificultades para el habla, que la noche anterior de que fuera encontrado, una patrulla lo dejó abandonado en una gallera, de donde caminó mucho y se perdió.
Teme empeore su salud

Al ser visitado por quien suscribe, Wilson Sierra estaba sentado en un mueble, desayunando con una taza de chocolate y un pan relleno de varios huevos hervidos. Daisy Pineda informó que “El niño” ha empeorado desde que fue detenido durante la redada.

Dice que frecuentemente se enferma por lo que teme que le retorne el soplo con el que nació y que, gracias a Dios y al esfuerzo de la familia, se le curó. Actualmente, tiene dos meses con una fuerte gripe que no le mejora en ningún momento y lo obliga a pasarse casi todo el día en la cama.

Daisy dice temer que el soplo le retorne, porque los médicos le advirtieron que podría tener nuevamente la dificultad, en caso de enfermarse con frecuencia de gripe.

Noticia de la periodista Marisol Aquino publicada en Diario Libre

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1 Comentario

  1. Como me encojona a mí el maltrato y abuso de poder sin razón. Lo que no saben esos agentes y ese coronel, que deberían, es que como todo en la vida el poder se algún día se acaba. Yo quiero saber cómo reaccionarían ellos si se lo hicieran a algún familiar suyo. Nada más viven desprestigiando al país en el resto del mundo.

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