Informe mundial de la violencia contra la mujer

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La violencia física o sexual es un problema de salud pública que afecta a más de un tercio de todas las mujeres a nivel mundial, según un nuevo informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en colaboración con la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica.

El informe, Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer: prevalencia y efectos de la violencia conyugal y de la violencia sexual no conyugal en la salud, es el primer estudio sistemático de los datos mundiales sobre la prevalencia de la violencia contra las mujeres, ejercida tanto por la pareja como por otras personas. Cerca del 35% de todas las mujeres experimentarán hechos de violencia ya sea en la pareja o fuera de ella en algún momento de sus vidas. El estudio revela que la violencia de pareja es el tipo más común de violencia contra la mujer, ya que afecta al 30% de las mujeres en todo el mundo.

En las Américas, el 29,8% de las mujeres han sido víctimas de violencia física y/o sexual ejercida por parte de su pareja, y el 10,7% ha sufrido violencia sexual por alguien fuera de la pareja.

El estudio destaca la necesidad de que todos los sectores se comprometan en eliminar la tolerancia de la violencia contra las mujeres y en dar mejor apoyo a las mujeres que la sufren. Las nuevas guías de práctica clínica de la OMS, presentadas junto a este informe, tienen por objetivo ayudar a los países a mejorar la capacidad de su sector de la salud en responder a la violencia contra las mujeres.

Impacto en la salud física y mental

El informe de la OMS detalla el impacto de la violencia sobre la salud física y mental de mujeres y niñas. Este impacto puede ir desde huesos rotos hasta complicaciones vinculadas a embarazos, problemas mentales y un deterioro en el funcionamiento social.

“Estos hallazgos envían un mensaje poderoso: que la violencia contra las mujeres es un problema de salud mundial de proporciones epidémicas”, señaló la doctora Margaret Chan, Directora General de la OMS. “También vemos que los sistemas de salud del mundo pueden y deben hacer más por las mujeres que sufren violencia”, afirmó.

Las principales conclusiones del informe en cuanto a los impactos en la salud por la violencia ejercida por la pareja fueron:

Muerte y lesiones – El estudio encontró que a nivel mundial, el 38% de todas las mujeres asesinadas fueron asesinadas por sus parejas, y el 42% de las mujeres que han experimentado violencia física o sexual a manos de su pareja resultaron lesionadas.

Depresión – La violencia conyugal contribuye de manera importante a los problemas de salud mental de las mujeres, en tanto las mujeres que han sufrido violencia de pareja tienen casi el doble de probabilidades de sufrir depresión en comparación con las que no padecieron ningún tipo de violencia.

Problemas del uso alcohol – Mujeres que sufren violencia de pareja son casi dos veces más propensas a tener problemas con el uso del alcohol.

Infecciones de transmisión sexual – Mujeres que sufren violencia de pareja física y/o sexual tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer sífilis, clamidia o gonorrea. En algunas regiones (incluida el África subsahariana) tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer el VIH.

Embarazo no deseado y aborto – Tanto la violencia de pareja y la violencia sexual de personas que no son pareja se asocian con el embarazo no deseado. Según este informe, las mujeres que sufren violencia de pareja física y/o sexual tienen el doble de probabilidades de tener un aborto que las mujeres que no sufren este tipo de violencia.

Bebés con bajo peso al nacer – Las mujeres que sufren violencia de pareja tienen un 16% más de probabilidades de tener un bebé de bajo peso al nacer.

“Estos nuevos datos demuestran que la violencia contra las mujeres es extremadamente frecuente. Necesitamos invertir de manera urgente en la prevención para hacer frente a las causas subyacentes de este problema mundial de la salud de la mujer”, dijo el profesor Charlotte Watts, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

Necesidad de una mejor información y una mayor atención a la prevención

El miedo al estigma impide que muchas mujeres denuncien la violencia sexual fuera de la pareja. Otras barreras para la recolección de datos incluyen el hecho de que pocos países recopilan información sobre este tipo de violencia ejercida por la pareja. Además, muchas encuestas sobre la violencia sexual fuera de la pareja emplean enfoques de medición menos sofisticados que los utilizados en el monitoreo de violencia de pareja lo que resulta en menor disponibilidad de evidencia sobre esta manifestación de la violencia sexual.

“Esta revisión pone de manifiesto la falta de datos sobre la violencia sexual por parte de personas que no son pareja, incluso en zonas de conflicto”, indicó la doctora Naeemah Abrahams, del Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica. “Necesitamos que más países midan la violencia sexual y utilicen los mejores instrumentos de medición que estén disponibles”, agregó.

Pese a estos obstáculos, la revisión encontró que el 7,2% de las mujeres a nivel mundial reportó ser objeto de violencia sexual fuera de la pareja. Como resultado de esta violencia, estas mujeres fueron 2,3 veces más propensas a tener trastornos por el uso del alcohol y tuvieron 2,6 veces más probabilidades de tener depresión o ansiedad, probabilidades algo más altas que las mujeres que sufrieron violencia de pareja.

El informe aboga por incrementar los esfuerzos globales para prevenir todo tipo de violencia contra las mujeres, con un abordaje de los factores sociales y culturales que están detrás de esa violencia.

Recomendaciones para el sector salud

El informe también enfatiza la necesidad urgente de mejorar la atención a las sobrevivientes. Estas mujeres a menudo buscan atención médica, sin revelar necesariamente la causa de sus lesiones o problemas de salud.

“Los resultados del informe muestran que la violencia aumenta la vulnerabilidad de las mujeres a una gama de problemas de salud a corto y largo plazo; ponen de relieve la necesidad de que el sector de la salud tome la violencia contra las mujeres como un problema más serio”, sostuvo la doctora Claudia García-Moreno de la OMS. “En muchos casos, esto se debe a que los trabajadores de salud simplemente no saben cómo responder”, explicó.

Las nuevas guías de la OMS para la práctica clínica y para elaboración de políticas, publicadas hoy, buscan abordar esta falta de conocimiento. Estas guías subrayan la importancia de la formación del personal de salud en todos los niveles para que puedan reconocer cuando las mujeres están en riesgo de violencia en la pareja y para que puedan saber cómo brindar una respuesta adecuada.

También señalan que algunos establecimientos de salud, como los servicios de atención prenatal y los lugares de testeo del VIH, pueden proporcionar oportunidades para apoyar a las sobrevivientes de la violencia, si se cumplen ciertos requisitos mínimos:

Los proveedores de salud han sido capacitados sobre cómo preguntar acerca de la violencia.

Hay procedimientos establecidos.

La consulta se lleva a cabo en un lugar privado.

Se garantiza la confidencialidad.

Hay un sistema de referencia en funcionamiento para asegurar que las mujeres puedan acceder a los servicios necesarios.

En caso de abuso sexual, los centros de salud deben estar preparados para dar la respuesta integral que las mujeres necesitan, de manera de hacer frente a las consecuencias de la salud tanto física como mental.

Las autoras del informe destacan la importancia de utilizar estas guías para incorporar las cuestiones de la violencia en la formación académica de medicina y enfermería, así como durante la capacitación en el lugar de trabajo.

La OMS comenzará a trabajar a finales de junio con los países del sudeste asiático para implementar las nuevas recomendaciones. La Organización colaborará con los ministerios de salud, organizaciones no gubernamentales (ONG) y otras agencias de las Naciones Unidas para difundir las guías, y apoyar su adaptación y uso.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) está trabajando con los países de la región de las Américas en un análisis de las políticas y los protocolos de atención para estos casos, para identificar los vacíos que puedan existir y fortalecer la cooperación técnica en donde se necesita.

La OPS es la organización internacional de salud pública más antigua del mundo. Trabaja con todos los países del continente americano para mejorar la salud y la calidad de la vida de las personas de las Américas y actúa como la oficina regional para las Américas de la OMS.

Información regional

El informe presenta datos regionales de acuerdo a las regiones de la OMS. En cuanto a la violencia de pareja, el tipo de violencia contra la mujer sobre el que hay más datos, las regiones más afectadas fueron:

Asia Sudoriental – Con 37,7% de prevalencia. Basado en datos agregados de Bangladesh, Timor-Leste (Timor Oriental), India, Myanmar, Sri Lanka, Tailandia.

Mediterráneo Oriental – 37% de prevalencia. Basado en datos agregados de Egipto, Irán, Iraq, Jordania, Palestina.
África – 36,6% de prevalencia. Basado en datos agregados de Botswana, Camerún, la República Democrática del Congo, Etiopía, Kenya, Lesotho, Liberia, Malawi, Mozambique, Namibia, Ruanda, Sudáfrica, Swazilandia, Uganda, la República Unida de Tanzania, Zambia, Zimbabue.
Américas – 29,8% de prevalencia.
Europa – 25,4% de prevalencia.
Pacífico Occidental – 24,6% de prevalencia.

Para la combinación entre violencia sexual ejercida por la pareja y por alguien fuera de la pareja o ambas entre todas las mujeres de 15 años o más, las tasas de prevalencia fueron las siguientes:

África – 45,6%
Asia Sudoriental – 40,2%
Mediterráneo Oriental – 36,4% * (no había datos disponibles para violencia sexual fuera de la pareja en esta región)
Américas – 36,1%
Pacífico Occidental – 27,9%
Europa – 27,2%
Países de altos ingresos – 32,7%

Acerca del informe de la OMS

El informe Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer fue elaborado por la OMS, la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica. Es la primera revisión sistemática y síntesis de datos científicos sobre la prevalencia de dos formas de violencia contra la mujer – violencia por parte de su pareja y violencia sexual por parte de cualquiera. Este informe muestra, por primera vez, estimaciones mundiales y regionales sobre la prevalencia de estas dos formas de violencia, generadas a partir de datos de la población de todo el mundo recopilados de manera sistemática. El informe documenta los efectos de la violencia en la salud física, mental, sexual y reproductiva de las mujeres. Se basó en revisiones sistemáticas de datos sobre la asociación entre las diferentes formas de violencia consideradas y los resultados específicos de salud.

Informe de la OPS sobre violencia contra la mujer en América Latina y el Caribe

Un informe publicado en enero de 2013 por la OPS, en colaboración con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), muestra que en 12 países estudiados de América Latina y el Caribe, entre el 17 y 53 por ciento de las mujeres entrevistadas reportaron haber sufrido violencia física o sexual por parte de sus parejas. En siete de esos países, más de una de cada cuatro dijo haber sufrido tal violencia.

Este informe, Violencia contra la mujer en América Latina y el Caribe: Un análisis comparativo de datos poblacionales de 12 países que formó parte de los insumos de la región para el informe global que hoy se presenta, documenta que entre el 41 y 82 por ciento de las mujeres que sufrieron abuso por parte de sus parejas experimentaron lesiones. Sin embargo, entre el 28 y 64 por ciento no buscó ayuda o habló con alguien acerca de esta experiencia.

El análisis comparativo también muestra que entre 10 y 27 por ciento de las mujeres en estos países reportaron haber sufrido violencia sexual en algún momento de sus vidas, cometida por su pareja u otra persona, pero generalmente por un hombre a quien ya conocía. Asimismo, el reporte destaca que la exposición a la violencia en la niñez aumenta los riesgos de que una mujer sufra violencia de pareja cuando sea adulta.

 

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