Un ciclista británico fue condenado este lunes a 18 meses de cárcel por atropellar y matar a una mujer con una bicicleta sin frenos, basándose en una ley del siglo XIX para conductores de carruajes.

Charlie Alliston, que tenía 18 años en el momento del accidente, el año pasado, conducía una bicicleta de carrera sin frenos que sólo pueden usarse en velódromos.



Charlie Alliston/ AP

El joven, que golpeó a Kim Briggs, una madre de dos hijos de 44 años, a una velocidad de 29 kilómetros por hora, fue condenado por conducción «furiosa», un delito contemplado en una ley de 1861 que sigue vigente y que conlleva una pena de cárcel máxima de dos años.

El caso dividió al público. El florecimiento del ciclismo en las ciudades británicas en los últimos tiempos ha multiplicado los llamamientos a que se endurezcan las sanciones a los ciclistas, pero también a que los peatones presten más atención.



«Este caso ha demostrado clara y nítidamente que hay un vacío legal a la hora de abordar las muertes o heridas graves provocadas por bicicletas», dijo a la prensa el marido de la mujer atropellada.

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En una serie de comentarios publicados cuando Briggs se debatía entre la vida y la muerte en el hospital, Alliston culpó a la mujer por no haberse apartado y estar hablando por el celular.

«Aunque hubiera ido más lento no hubiera podido hacer nada. Me gustaría que la gente dejara de juzgar. La gente cree que es invencible o no tiene ningún respeto por los ciclistas», escribió.