Casi 200 migrantes haitianos llegaron el miércoles a Puerto Príncipe, cansados tras el viaje de retorno desde Santiago, una dura travesía después de que su intento de establecerse en Chile fracasara y se encontraran sin trabajo, viviendo en condiciones “peores” que antes de partir.

“No logramos encontrar trabajo, las condiciones de vida en Chile eran peores a las que teníamos en Haití. Así que decidimos volver al país. No fuimos deportados, pero es casi como si”, dijo en llanto a la AFP a su llegada a Puerto Príncipe una mujer de unos 30 años que pasó dos años en Chile.

Sin trabajo, sin adaptarse al clima y al idioma en la mayoría de los casos, 175 haitianos regresaron este miércoles a Haití gracias al programa de retorno voluntario que instauró el gobierno de Chile para esta comunidad que en los últimos años creció exponencialmente.

Pero el camino de retorno es duro y el futuro es muy incierto para estos migrantes que sabían antes de volver que en su país nada ha cambiado desde que se fueron.

El primer grupo salió este miércoles desde la base de Santiago de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) en un Boeing 767 con dirección a Puerto Príncipe.

“¡Dios, sabe, estoy en las manos de Dios!”, dijo a la AFP antes de tomar el avión en Santiago Daniela Romurus. Tras dos años en Chile, decidió volver por “problemas de trabajo”.

“El frío también era un poquito complicado”, contó.

A su llegada a Puerto Príncipe, los migrantes fueron recibidos por algunas autoridades locales, pero después quedaron a su suerte.

– Exclusión y racismo –

Pierre Garot Néré, director ejecutivo del Colectivo de Organizaciones por la Defensa de los Derechos de los Migrantes y de los Repatriados (CODDEMIR) denunció la falta de planificación de las autoridades haitianas para recibir a los migrantes.

“Es una decepción total, no fue realizada ninguna planificación para recibir a estos compatriotas en dificultades”, afirmó, destacando que encima los migrantes habían sido víctimas de “la exclusión y del racismo” en Chile.

La tristeza se reflejaba desde el inicio del viaje en los rostros todavía somnolientos de los migrantes, que fueron citados en el centro de Santiago a las 07H00 de la mañana para presentar sus documentos y entregar el equipaje que sería trasladado hasta el avión.

Atraídos por la promesa de prosperidad en el país sudamericano, que hasta hace unos meses era uno de los pocos que no exigía visado para los haitianos, muchos llegaron engañados por falsas ofertas de trabajo, otros fueron estafados o simplemente no se adaptaron.

Ahora se enfrentaban a volver a su país natal, el más pobre de América Latina, donde alrededor del 60% de la población vive con 2 dólares diarios.

Hasta ahora, más de un millar de los 165.000 haitianos que llegaron a Chile en los últimos cuatro años, se han inscrito en el programa que el gobierno chileno puso en marcha hace dos semanas. Para acogerse al mismo, no deben de tener antecedentes penales en el país de acogida y se comprometen a no regresar en los próximos 9 años.

Las autoridades chilenas estiman que se realizarán al menos una veintena de viajes para completar el programa.

Este plan se enmarca dentro de la restrictiva política migratoria anunciada el pasado abril por el gobierno del conservador Sebastián Piñera, que entre otras cosas impuso visado a los haitianos y una visa de “responsabilidad democrática” para los venezolanos.

En los últimos años han llegado a Chile más de un millón de inmigrantes, en particular venezolanos, colombianos y dominicanos, además de los haitianos.

El ministro del Interior, Andrés Chadwick, que supervisó la operación de repatriación, informó que el gobierno chileno dialoga con la embajada de Colombia para replicar el plan de retorno con la numerosa colonia de nacionales de ese país en Chile, la segunda mayor después de la peruana.