Indonesia anunció el martes que devolverá más de 210 toneladas de basura a su país de origen, Australia, en un contexto en el que los países del sudeste asiático rechazan seguir siendo el vertedero de países extranjeros.

Los ocho contenedores incautados en la ciudad de Surabaya debían contener solo papel reciclado, pero las autoridades también encontraron material peligroso y basura como botellas de plástico y envases, pañales usados, desechos electrónicos y latas, dijo a la AFP un portavoz de la agencia de aduanas de Java oriental.

Indonesia anunció la semana pasada que iba a devolver 49 contenedores llenos de basura a Francia y a otros países desarrollados. AFP

Tras la inspección, el ministerio indonesio de Medioambiente recomendó que “los artículos sean reexportados”, según un comunicado.

“Esto se hace para proteger al público y al medioambiente indonesios, especialmente de Java oriental, de los residuos B3”, añadió el ministerio, refiriéndose a los desechos peligrosos y tóxicos.

La compañía australiana Oceanic Multitrading exportó la basura a Indonesia con ayuda de la firma indonesia PT. MDI, que fabrica papel y cartón reciclados, dijeron las autoridades.

La decisión de China en 2018 de prohibir las importaciones de desechos plásticos extranjeros provocó el caos en el mercado del reciclaje mundial, y obligó a las naciones desarrolladas a encontrar otros destinos para sus desperdicios.

Enormes cantidades de basura se enviaron desde entonces al sur de Asia, donde crece la oposición a recibir basura exportada.

Indonesia anunció la semana pasada que iba a devolver 49 contenedores llenos de basura a Francia y a otros países desarrollados.

En mayo, el vecino Malasia anunció el envío de 450 toneladas de residuos plásticos importado de vuelta hacia sus orígenes, incluido Australia, Bangladés, Canadá, China, Japón, Arabia Saudita y Estados Unidos.

Filipinas, por su parte, devolvió unos 69 contenedores de basura a Canadá el mes pasado, poniendo fin a una batalla diplomática entre los dos países.

Cada año se producen alrededor de 300 millones de toneladas de plástico, según el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF). Numerosas cantidades terminan en vertederos o en los océanos.