Imagen de archivo/ AFP

Australia extendió hoy la prohibición a la mayoría de los cruceros internacionales por período de tres meses, hasta mediados de septiembre, sin hacer cualquier mención de una esperada exención para viajar a la vecina Nueva Zelanda.

La prohibición se aplica a cualquier crucero capaz de transportar más de 100 pasajeros, anunció la Fuerza Fronteriza de Australia en un comunicado.

Es el último golpe para la multimillonaria industria de cruceros, que ya enfrenta largas prohibiciones en países desde Estados Unidos hasta las islas Seychelles.

Australia anunció por primera vez la prohibición de los cruceros internacionales el 27 de marzo cuando casi 30 de los barcos estaban en sus aguas territoriales.

Cientos de australianos que desembarcaron fueron diagnosticados posteriormente con la COVID-19.

Los expasajeros representaron alrededor de 20 de las 101 muertes registradas por la enfermedad en el país.

La mayoría de esos casos de contaminación y víctimas fatales estaba relacionada con el transatlántico Ruby Princess, que llegó a Sídney a fines de marzo.

El manejo de la situación en ese barco y sus pasajeros es objeto de una investigación criminal y civil de alto nivel.

Australia cerró sus fronteras a los no residentes a fines de marzo y anunció que los extranjeros permanecerán excluidos del país en el futuro previsible.

El primer ministro Scott Morrison ha planteado la posibilidad de ofrecer una exención a la prohibición para los ciudadanos de Nueva Zelanda, que hasta ahora ha contenido con éxito el brote de coronavirus.

Pero el anuncio del viernes por la fuerza fronteriza no mencionó ninguna excepción para los cruceros que viajan entre las dos naciones isleñas vecinas.

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