ParísFrancia. La pandemia y sus restricciones no han mermado el tráfico de drogas en Europa, un millonario mercado que se ha transformado, “desmaterializado” y agilizado en el último año, según el informe publicado este miércoles por el Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías (OEDT)

“El mercado de las drogas es extremadamente dinámico y resistente. No fue alterado profundamente pese a los periodos de confinamiento”, resume a la AFP Alexis Goosdeel, director del observatorio, cuyo informe está acompañado por un estudio sobre efectos de la pandemia de covid-19. 

A pesar de cierta escasez local temporal, este documento insiste en cuanto a la adaptabilidad de los traficantes: frente a restricciones y cierres de fronteras, aumentaron los envíos marítimos ocultos en contenedores, con menos “mulas” que transportan pequeñas cantidades en avión.

“La pandemia aceleró la ‘uberización'” del mercado, destaca Goosdeel. Publicidad en redes sociales, pedidos mediante mensajería cifrada, entregas a domicilio: ya utilizados antes de la pandemia de coronavirus, estos recursos se vieron reforzadas con los confinamientos. 

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La parálisis de la vida nocturna también provocó cambios.

El interés por la MDMA, principio activo del éxtasis, muy utilizado en contextos festivos, descendió temporalmente durante los confinamientos.

En cambio, al informe manifiesta inquietud por un “aumento” de la utilización de benzodiacepinas, ansiolíticos desvirtuados de su uso médico o imitados por drogas sintéticas, un posible reflejo de “problemas de salud mental consecuencia de la pandemia”.

 

– “Hiperdisponibilidad” –

 

Ésta parece haberse convertido en un arma de doble filo en Europa: los usuarios ocasionales tendieron a reducir su consumo, señala el informe, en tanto los habituales lo aumentaron significativamente.

Pese a que los jóvenes y gente en situación precaria están particularmente fragilizados, el observatorio advierte temores por “el efecto de la hiperdisponibilidad de todas las drogas” en Europa, explica Goosdeel. A largo plazo, la crisis fruto de Covid-19 puede estimular su consumo y acercar personas al narcotráfico.

Además de los efectos pandémicos, el OEDT alerta sobre el desarrollo del mercado del cannabis. Para comenzar, es por lejos la primera droga utilizada en Europa, con más de 22 millones de consumidores por año de edades entre los 15 y 64 años.

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Asimismo, se revela más fuerte. El contenido de THC de la resina de cannabis incautada varía entre el 20 y el 28% de media. “El doble respecto a diez años atrás y también el doble de hierba ilegal” más fuerte que antes, señala Goosdeel, alarmado por “potenciales riesgos para la salud mental” de los consumidores.

Los traficantes intentan seducir a los usuarios de cannabis con nuevos productos muy potentes, como líquidos para cigarrillos electrónicos “con 95% de THC, detectados en Suecia” o el aumento del uso de cannabinoides sintéticos.

Estas moléculas desarrolladas en laboratorios, con denominaciones insólitas como “MDMB-4en-Pinaca”, imitan los efectos del THC y, también se rocían sobre la hierba sin conocimiento de muchos consumidores. Son responsables de múltiples “bad trips”, en ocasiones mortales.

 

 

– Producción local –

 

El informe subraya la accesibilidad sin precedentes a la cocaína en Europa.

Las incautaciones superan récords cada año, en 2019 alcanzaron a 213 toneladas. Esnifada por la mayor parte de consumidores, el polvo blanco derivado de hojas de coca es actualmente un “57%” más puro que hace una década.

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Su abundancia aumenta el consumo de crack, pariente fumable y muy adictivo.

En general, las drogas se producen cada vez más en Europa misma, indica el observatorio: en 2019 se incautaron 3,7 millones de plantas de cannabis en el continente y 370 laboratorios clandestinos fueron desmantelados. Algunos producían metanfetaminas “con ayuda de cárteles mexicanos”, señala Goosdeel.

En tanto la UE adoptó una nueva estrategia antidrogas para el periodo 2021-2025, el director del observatorio destaca “la importancia de combinar esfuerzos en seguridad y salud”.

Advirtiendo: “muchos profesionales temen un corte a los presupuestos de las estructuras dedicadas a la toxicomanía, con la reducción programada de ayudas financieras decididas durante la pandemia”.