Cuando Randy Gardner y Bruce McAllister comenzaron a preparar un proyecto para clase no sabían lo que vendría a continuación. Y es que en 1963, cuando los dos jóvenes se lanzaron a investigar qué pasaba, todavía no se sabía exactamente qué podía pasar si una persona no dormía en varios días. Su trabajo para clase, además, consiguió un premio Record World Guinness. Pero, ¿qué pasó con la investigación de estos dos adolescentes? ¿Son las consecuencias de no dormir parecidas a las del insomnio?

Randy y Bruce querían saber si había una relación entre la falta de sueño y las actividades paranormales, relatan en IFLScience. Por supuesto, su primera idea para el proyecto no cuajó. Pero entonces fue cuando se interesaron por las consecuencias que pueden sufrir las personas cuando no duermen. Y de ahí sí salió un trabajo en equipo interesante.

De hecho, como en cualquier otro proyecto en grupo, los dos jóvenes se dividieron el trabajo. Uno de ellos debería quedarse despierto el mayor tiempo posible mientras que el otro iba tomando notas de lo que sucedía. Vamos, uno se dedicaba al trabajo en grupo en cuerpo y alma y el otro solo miraba. Como en la mayoría de este tipo de proyectos. Pero para ver quién hacía cada parte lo sortearon. Fue Randy el elegido por la suerte para tratar de estar el máximo tiempo posible despierto. Mientras que a Bruce le tocaba todo el papeleo del proyecto.

Consecuencias de no dormir: ¿riesgo de muerte?

Pero los padres de Randy estaban preocupados por lo que pudiera pasar. Es decir, aunque 1963 no nos parece muy lejano, hay que tener en cuenta que todavía se desconocían muchas cosas relacionadas con el sueño. Y una de ellas era si te podías morir por no dormir. Así que es normal que los progenitores del adolescente se decidieran a contactar con un experto en sueño.

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“Probablemente yo era la única persona del planeta en ese momento que había investigado realmente el sueño”, según comenta el doctor William C. Dement, investigador del sueño de Stanford a la BBC. “[Los padres de Randy] estaban muy preocupados de que esto pudiera ser algo realmente perjudicial para él. Porque aún no se había resuelto la cuestión de si si se pasa mucho tiempo sin dormir se muere o no”.

Por esto, los padres decidieron que el experimento de Randy y Bruce sería supervisado por el doctor Dement. Además del teniente comandante John J. Ross, de la Unidad de Investigación Médica Neuropsiquiátrica de la Marina de Estados Unidos en San Diego.

Mantener despierto a Randy

El experimento debía durar alrededor de 15 días y para ello el equipo del doctor Dement debía mantener despierto a Randy jugando al pinball y al baloncesto; evitando que se acostara y hablándole cada vez que iba al baño, para evitar una pequeña siesta en el retrete.

Randy apenas tenía 16 años cuando se tuvo que enfrentar a todo esto y finalmente solo duró 11 días. Antes de seguir comentando el experimento de no dormir, lo más importante es que al joven no le pasó nada grave. No obstante, lo mejor es no reproducir este tipo de experimentos en casa. Es más, ni siquiera el Record Word Guinness acepta ya más hitos de este estilo.

Así pasó los días Randy: las consecuencias de no dormir

Las dificultades empezaron ya el segundo día cuando Randy tuvo problemas para identificar objetos al tacto. Y el mal humor no tardó en llegar, ya estuvo así desde el tercer día. Además, le costó mucho más repetir los trabalenguas, que ya de por sí son difíciles teniendo una buena calidad de sueño.

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Los fallos de memoria y las primeras alucinaciones llegaron el cuarto día. De hecho, Randy ha explicado esta experiencia tiempo después en Esquire: “Aluciné que era un famoso jugador de fútbol americano negro, Paul Lowe, de los San Diego Chargers. Mis amigos pensaron que era divertidísimo, porque pesaba como 130 libras”. Pero ahí no acabaron las alucinaciones y es que al día siguiente también las tuvo.

Después del quinto día todo fue a peor para Randy. “Era como si alguien estuviera pasando papel de lija en mi cerebro. Mi cuerpo se arrastraba bien, pero mi mente estaba destrozada“, escribió.

Los días siguientes se fueron sumando otras cosas como el habla lenta, arrastrar palabras, empeoramiento de la memoria; pero seguía siendo capaz de jugar al ping pong.

El día número 11 todo terminó. Randy ya no recordaba lo que estaba haciendo, así que las pruebas sobre sus capacidades mentales terminaron. Y él pudo volver a dormir, probablemente en una cama que llevaba días deseando volver a sentir bajo su cuerpo. A pesar del último día, no sufrió efectos negativos, estableció un nuevo record mundial y pronto volvió a la completa normalidad. Durante varias noches se monitorizó su sueño y pasó mucho tiempo en fase REM hasta volver a equilibrarse.

Las conclusiones del estudio señalaron que partes del cerebro habían rendido bajo porque estaban echándose una siesta. Es decir, algunas partes desconectaban mientras el paciente seguía despierto. Algo similar se vio después con ratas, indican en IFLScience.

“No era el primer ser humano que tenía que permanecer despierto durante más de una noche y que el cerebro humano podría evolucionar de manera que pudiera hacer una siesta”, explicó Bruce. “Que partes de él pudieran echarse una siesta y restablecerse -mientras otras partes estaban despiertas- tenía todo el sentido del mundo. Y eso explicaría por qué no ocurrieron cosas peores“.

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Insomnio

No debemos confundir lo que hicieron Randy y Bruce en su experimento para el colegio con el insomnio. Y es que una cosa es no dormir nada y, otra muy distinta, tener problemas para conciliar o mantener el sueño. Las personas con insomnio, señalan desde la Clínica Mayo, pueden seguir sintiéndose cansados una vez se despiertan. “El insomnio no solo puede minar tu energía y estado de ánimo, sino que también puede afectar tu salud, desempeño laboral y calidad de vida”, indican.

Entre los síntomas del insomnio están “dificultad para conciliar el sueño a la noche; despertarse durante la noche o despertarse muy temprano; no sentirse bien descansado después del sueño nocturno; cansancio o somnolencia diurnos; irritabilidad, depresión o ansiedad; dificultad para prestar atención, concentrarse en las tareas o recordar; aumento de los errores o los accidentes o preocupaciones constantes respecto del sueño”, indica la Clínica Mayo.

Las personas pueden sufrir insomnio de manera puntual, es decir, en un periodo corto de tiempo debido al estrés o a un trauma reciente. O este trastorno del sueño puede ser crónico y durar prácticamente toda la vida del paciente. En este segundo caso, lo mejor es acudir a un médico especializado en el sueño para que nos ayude a poder descansar mejor. Y a evitar las consecuencias de no dormir bien.