Desde su inauguración en agosto de 2025, la nueva avenida de Circunvalación de Baní se ha convertido en un escenario de tragedia.
Indica el periódico Listín Diario que lejos de ser una solución vial, la millonaria obra, construida a un costo superior a los 7 mil millones de pesos, ha dejado un corrido de sangre: al menos 15 personas fallecidas y decenas de lesionados graves se contabilizan en apenas meses de operación.
La situación ha sembrado el temor entre los banilejos y los conductores de la región Sur, quienes hoy confiesan profesar miedo a la nueva ruta y prefieren evitarla para resguardar sus vidas.
El flujo de muertes en la Circunvalación es constante. Solo en mayo de 2026 se registraron cuatro fallecidos en menos de una semana, incluyendo el choque donde una patana cargada de blocks embistió una yipeta, matando a su conductor al instante.
A esto se suma la tragedia de febrero, cerca de Ojo de Agua, que cobró la vida de tres personas, entre ellas un anciano y un joven, dejando además seis heridos, incluidos niños.
En Semana Santa, la vía cobró la vida de Ángel Daniel Mateo, un soldado de la Fuerza Aérea de 17 años, cuya motocicleta fue impactada por un vehículo a velocidad extrema.
Sin embargo, el peligro no se limita a la nueva autovía. El problema de los accidentes viales fatales se ha extendido con fuerza a las vías interiores y carreteras conectoras de Baní, convirtiendo a la provincia Peravia en una de las zonas con mayor tasa de siniestralidad del país.
Los choques mortales se repiten con frecuencia. En las vías urbanas, las avenidas Fabio F. Herrera y la carretera Sombrero-Cruce de San José (antiguo Cruce de Arroyo Hondo) reportan constantes colisiones.
Asimismo, en los tramos interprovinciales, la carretera Sánchez (en el tramo Baní-San Cristóbal), la autopista 6 de Noviembre y el históricamente peligroso tramo Baní-Azua se mantienen en alerta roja.



