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¿Se le subió o se le bajó la presión? Esto es lo que realmente pasa en el cuerpo

“Se le subió la presión” y “se le bajó la presión” son dos expresiones que forman parte del lenguaje cotidiano. Ante un mareo, un susto, una debilidad repentina o un dolor de cabeza, no falta quien inmediatamente diga una de las dos.

Pero, ¿qué significa realmente que la presión “suba” o “baje”? ¿Qué es exactamente lo que está cambiando dentro de nuestro cuerpo?

Primero: ¿qué es la presión arterial?

La presión arterial es, en términos sencillos, la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias mientras el corazón la impulsa por todo el organismo.

Por eso, cuando nos toman la presión aparecen dos números, por ejemplo: 120/80 mmHg.

El número superior corresponde a la presión sistólica, que se produce cuando el corazón se contrae y bombea sangre. El número inferior es la presión diastólica, registrada cuando el corazón se relaja entre un latido y otro.

Entonces, ¿qué significa “se le subió la presión”?

Significa que la sangre está ejerciendo una presión mayor de lo esperado sobre las paredes de las arterias.

La presión puede elevarse temporalmente por diferentes razones, como actividad física, estrés, dolor, emociones intensas o determinadas sustancias y medicamentos. Otra situación distinta es cuando una persona mantiene niveles elevados de manera persistente, lo que puede llevar al diagnóstico de hipertensión.

Y aquí aparece una curiosidad importante: una persona puede tener la presión arterial alta y sentirse perfectamente bien.

Por eso la hipertensión puede pasar inadvertida durante mucho tiempo si la persona no acostumbra a medir su presión.

¿Y cuando decimos “se le bajó la presión”?

En este caso ocurre lo contrario: la presión arterial cae a niveles inferiores a los habituales.

Una presión demasiado baja puede hacer que llegue menos sangre a órganos importantes y producir síntomas como mareos, debilidad, visión borrosa, náuseas, confusión o sensación de desmayo.

Puede suceder por deshidratación, algunos medicamentos, permanecer mucho tiempo de pie, levantarse bruscamente o diferentes condiciones médicas.

El error de diagnosticar la presión por los síntomas

Aquí está uno de los puntos más interesantes.

Una persona siente un mareo y alguien inmediatamente asegura: “Se te bajó la presión”.

Otra tiene dolor de cabeza y escucha: “Seguro se te subió la presión”.

Pero los síntomas por sí solos no permiten saber con certeza qué está ocurriendo con la presión arterial.

Un mareo puede tener numerosas causas y un dolor de cabeza tampoco significa automáticamente que exista hipertensión.

La forma adecuada de comprobarlo es sencilla: medir la presión arterial.

Los números son los que hablan

Una lectura de presión arterial siempre debe interpretarse teniendo en cuenta las circunstancias de la persona y, cuando corresponde, varias mediciones realizadas correctamente.

Lo importante es entender que cuando popularmente decimos que a alguien “se le subió” o “se le bajó” la presión, no estamos hablando simplemente de una sensación.

Estamos describiendo un cambio en una de las funciones fundamentales que permiten que la sangre llegue constantemente al cerebro, corazón, riñones y demás órganos.

Así que la próxima vez que alguien diga “creo que se me bajó la presión”, antes de sacar conclusiones por un mareo o una debilidad, hay una manera mucho más confiable de salir de dudas: buscar un tensiómetro y medirla.

Amaury Mo

Amaury Mo

Amaury Moreno (Amaury Mo) Comunicador digital, director creativo de Ensegundos.do desde 2007.