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Mareos: cuándo pueden ser pasajeros y cuándo requieren atención médica

Los mareos son una molestia frecuente que puede aparecer por distintas razones, desde levantarse rápidamente hasta permanecer demasiado tiempo expuesto al calor. Sin embargo, no todos los episodios tienen el mismo origen ni requieren la misma atención.

La frecuencia, intensidad y duración del mareo, así como los síntomas que lo acompañan, son factores importantes para determinar si se trata de un episodio pasajero o si es necesario consultar a un profesional de la salud.

Mareo y vértigo no son lo mismo

El término mareo engloba diferentes sensaciones, como aturdimiento, debilidad, inestabilidad o la sensación de estar a punto de desmayarse. En cambio, cuando una persona percibe que ella misma o el entorno están girando, se habla de vértigo.

Según la Clínica Mayo, los episodios de vértigo pueden durar desde unos segundos hasta varios días y pueden aparecer o empeorar al caminar, ponerse de pie o mover la cabeza.

Una de las causas más frecuentes es el vértigo postural paroxístico benigno, que provoca episodios breves desencadenados por determinados movimientos de la cabeza, como girarse en la cama o incorporarse. Aunque generalmente no es grave, puede aumentar el riesgo de sufrir caídas.

También existen trastornos del sistema vestibular, como la neuritis vestibular y la enfermedad de Ménière. Esta última puede provocar vértigo acompañado de pérdida auditiva, zumbidos o sensación de presión en el oído.

El calor y la deshidratación pueden provocar mareos

Durante periodos de altas temperaturas, el organismo pierde agua y sales minerales mediante la sudoración. Cuando no se reponen adecuadamente, puede disminuir el volumen de sangre circulante y producirse una caída de la presión arterial.

Esta situación puede generar debilidad, visión borrosa, cansancio, mareos e incluso desmayos.

La hipotensión ortostática también puede causar estos síntomas al cambiar rápidamente de posición, por ejemplo, al levantarse después de permanecer sentado o acostado.

Síntomas que requieren atención urgente

Un mareo repentino e intenso puede requerir valoración médica inmediata cuando aparece acompañado de otros síntomas.

Entre las señales de alarma se encuentran dificultad para hablar, pérdida de fuerza o sensibilidad en una extremidad, alteraciones visuales, problemas de coordinación, dolor de cabeza intenso y repentino, dificultad para respirar, dolor en el pecho, convulsiones, desmayo, confusión, cambios en la audición o vómitos continuos.

Estos síntomas pueden estar relacionados con problemas graves, incluido un accidente cerebrovascular, por lo que requieren atención médica urgente.

Asimismo, es recomendable consultar a un profesional cuando los episodios son recurrentes, duran demasiado, aparecen sin una causa evidente o interfieren con las actividades cotidianas.

Medidas para reducir algunos episodios

Mantener una hidratación adecuada, limitar la exposición prolongada al calor y levantarse lentamente después de estar sentado o acostado pueden ayudar a prevenir determinados tipos de mareo.

También puede ser conveniente moderar el consumo de alcohol y cafeína y evitar el tabaco cuando estos factores empeoren los síntomas.

Aunque muchos episodios son pasajeros, la importancia de un mareo no debe determinarse únicamente por su duración. Una evaluación médica puede ayudar a identificar su causa y establecer el tratamiento adecuado.

Juan Calcano

Juan Calcano

Juan Calcaño, blogger, diseñador, amante de la tecnología y escritor.