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¿Por qué están cerrando tantos restaurantes y discotecas en República Dominicana?

El cierre de conocidos restaurantes, bares y discotecas en Santo Domingo ha generado inquietud y abierto el debate sobre las razones que estarían provocando la desaparición de establecimientos que, en algunos casos, llegaron a convertirse en referentes del entretenimiento de la capital.

Aunque el costo de operar un negocio aparece entre las principales preocupaciones, el fenómeno podría ser mucho más complejo y estar relacionado también con un cambio profundo en los hábitos de consumo y entretenimiento de los dominicanos.

Una ciudad que cambió su forma de divertirse

Durante una conversación en el programa El Ritmo de la Mañana, de Ritmo 96, los comunicadores analizaron el tema a partir de una recopilación del periodista Cristian Cabrera sobre establecimientos que han cerrado, especialmente discotecas, bares y restaurantes.

Uno de los planteamientos centrales fue que restaurantes y centros de diversión son negocios particularmente sensibles a las modas y a los cambios generacionales. Los hábitos de entretenimiento de los jóvenes actuales son distintos a los que existían hace 10, 20 o 30 años.

También se señaló que Santo Domingo anteriormente concentraba buena parte de su vida nocturna en zonas específicas. Sectores y avenidas como Villa Juana, Villa Consuelo, la avenida Venezuela, Abraham Lincoln y Gustavo Mejía Ricart funcionaron durante determinadas épocas como importantes puntos de encuentro.

Sin embargo, con el crecimiento y transformación de la ciudad, numerosos sectores comenzaron a desarrollar sus propios espacios de entretenimiento, reduciendo la necesidad de desplazarse hacia los lugares que tradicionalmente concentraban la actividad nocturna.

La pandemia marcó un antes y un después

Otro elemento destacado fue la pandemia del COVID-19, considerada un punto de aceleración de cambios que ya estaban ocurriendo.

Después de las restricciones y transformaciones sociales provocadas por la pandemia, la manera de consumir entretenimiento nocturno no regresó completamente a lo que era antes. En el caso de las discotecas, se planteó que su declive había comenzado años atrás, pero que la pandemia profundizó esa tendencia.

Un ejemplo mencionado fue la avenida Venezuela, que durante años constituyó uno de los principales centros de vida nocturna de Santo Domingo Este. Muchos establecimientos que fueron referentes entre finales de la década de 2000 y comienzos de la siguiente posteriormente desaparecieron o perdieron el protagonismo que habían tenido.

Alquileres y costos operativos presionan los negocios

A los cambios sociales se suma otro problema: el elevado costo de mantener un establecimiento comercial en Santo Domingo.

Durante el análisis se mencionaron alquileres de locales que pueden alcanzar varios miles de dólares mensuales, especialmente en zonas céntricas y plazas comerciales. A esto deben agregarse empleados, electricidad, impuestos, mantenimiento, inventario y otros gastos necesarios para operar.

Estos costos terminan trasladándose parcialmente a los consumidores. Una cerveza, una botella o una comida pueden alcanzar precios considerablemente superiores a los del comercio convencional, provocando que parte del público busque alternativas más económicas.

El resultado puede convertirse en un círculo complicado: el negocio necesita cobrar más para cubrir sus gastos, mientras el consumidor reduce sus visitas precisamente porque salir resulta cada vez más caro.

Restaurantes: un mercado cada vez más competitivo

El caso de los restaurantes tiene características particulares. Santo Domingo cuenta actualmente con una oferta mucho más amplia que años atrás, lo que significa también una competencia considerablemente mayor.

Además, muchos establecimientos dependen de convertirse temporalmente en lugares de moda. Cuando aparece una nueva propuesta gastronómica o cambia la preferencia del público, algunos negocios pierden rápidamente clientes.

Esto ayuda a explicar por qué pueden desaparecer restaurantes mientras simultáneamente aparecen otros. No necesariamente significa que los dominicanos hayan dejado de salir a comer, sino que el público se distribuye entre una cantidad mayor de establecimientos y cambia constantemente sus preferencias.

Un consumidor diferente

La transformación también puede observarse en los productos disponibles en el mercado. Durante la conversación se utilizó como ejemplo el crecimiento de la oferta de cervezas sin alcohol.

Según el análisis, hace algunos años era mucho más difícil encontrar este tipo de bebidas en República Dominicana, mientras actualmente existe una variedad considerablemente mayor. Esto fue presentado como una señal de que las empresas están respondiendo a consumidores interesados en alternativas diferentes a las tradicionales.

El cambio hacia estilos de vida relacionados con el ejercicio, la alimentación y un menor consumo de alcohol también podría estar afectando determinados modelos de entretenimiento.

No existe una sola explicación

Atribuir todos los cierres exclusivamente a la situación económica podría dejar fuera elementos importantes. De igual manera, explicar el fenómeno únicamente mediante cambios generacionales tampoco permitiría comprender completamente lo que está sucediendo.

Entre las variables mencionadas aparecen los elevados alquileres, los costos operativos, la competencia, la transformación urbana, los cambios generacionales, las nuevas preferencias de consumo y las consecuencias que dejó la pandemia.

La conclusión del análisis es que el mercado está cambiando. Algunos establecimientos consiguen transformar su modelo de negocio y adaptarse al nuevo consumidor, mientras otros no tienen esa posibilidad y terminan cerrando.

Más que la desaparición absoluta de la vida nocturna o gastronómica de Santo Domingo, lo que podría estar ocurriendo es una transformación de dónde, cómo y cuánto están dispuestos a gastar los dominicanos para divertirse.

Amaury Mo

Amaury Mo

Amaury Moreno (Amaury Mo) Comunicador digital, director creativo de Ensegundos.do desde 2007.