Familiares y miembros de la congregación dirigida por Ángel Gabriel Capellán, conocido como «el Pastor», salieron a desmentir las denuncias de maltrato físico y falta de alimentación que se destaparon tras el rescate de 14 menores de edad en la fundación «Restaurando Vida», ubicada en Haina, provincia San Cristóbal.
Capellán permanece detenido y se espera que este jueves se conozca la medida de coerción que solicitará el Ministerio Público en su contra.
La versión de la esposa del pastor
Ceneida Fernández, esposa de Capellán, rechazó de forma tajante las acusaciones. Aseguró que en la fundación los niños recibían alimentación adecuada y eran instruidos en la Biblia. «Todo eso es mentira», dijo al ser cuestionada sobre los señalamientos de maltrato.
Según su relato, la fundación tenía como fin ayudar a modificar la conducta de menores que, en muchos casos, eran llevados por decisión de sus propios padres. Fernández también mencionó que personal de Conani habría visitado el lugar en ocasiones anteriores, y explicó la presencia de un bebé de tres meses en las instalaciones, indicando que había quedado bajo su cuidado temporal por decisión de su familia.
Otros miembros de la congregación también salen a defenderla
Alexandra, quien se identificó como parte de la congregación, negó que los menores fueran golpeados o privados de comida. Habló del caso de un niño que, según contó, llegó al lugar con señales de golpes y quemaduras que ya traía antes de ingresar a la fundación. «Él nunca se le ha golpeado», sostuvo.
Por su parte, Johathan Guzmán García, otro miembro de la congregación, explicó que los adolescentes eran entregados por sus propios padres cuando ya no podían controlar su comportamiento. «Esas son personas que son rescatadas del mundo y los padres ya no los aguantan en su casa», manifestó, negando también que hubiera privación de alimentos.
Las condiciones del lugar cuentan otra historia
Pese a los desmentidos, lo que se observó en las instalaciones donde permanecían los menores contradice buena parte de esas versiones. El área de dormitorio tenía un solo bombillo para iluminar todo el espacio, con habitaciones visiblemente descuidadas y camarotes en condiciones precarias, muy por debajo de lo que se esperaría para el alojamiento de niños y adolescentes.
Desde temprano en la mañana del martes, agentes de la Policía Nacional realizaron un levantamiento en el lugar, entrevistaron a los presentes y tomaron fotografías como parte de las diligencias.
Cómo empezó todo
El caso salió a la luz luego de que un menor de 12 años acudiera por su cuenta a una dotación policial a denunciar los presuntos abusos. Esa denuncia llevó a las autoridades a intervenir la fundación y rescatar a otros 13 menores, para un total de 14.
Ahora la investigación deberá determinar, a partir de las evidencias y los testimonios de los propios menores, si las condiciones descritas se corresponden con hechos de maltrato, contrastando así las versiones de los miembros de la congregación con lo que arroje el proceso judicial.



