Donde palpita con mayor ímpetu el corazón de la patria, se erige el paraíso terrenal diseñado exhaustivamente por el cincel de Dios, cual si fuese una obra surrealista esculpida de fascinantes detalles.
Cabalgando sobre el lomo encumbrado de la Cordillera Central, Constanza se abriga por el cordón montañoso que le abraza con prístina ternura evocando excepcionales características que confluyen en paisajes, variabilidad climática con velo de la neblina matutina, la sinfónica melodía de las aves, los mosaicos agrícolas de una tierra fértil preñada por el sudor y las manos de hombres y mujeres, además de ser desde Valle Nuevo la “Madre de Las Aguas”.
En sus 119 años de vida municipal, Constanza es sustento fundamental de la seguridad alimentaria, donde la belleza natural se instaló sin despedida y la calidad humana crece como sus cultivos.
119 años de historia, cultura, turismo, agricultura y gastronomía, pasión, devoción y gente buena.



