El Simulacro Nacional de Evacuación por Terremoto 2026, realizado el martes 8 de septiembre a las 10:00 de la mañana, volvió a colocar sobre la mesa una preocupación clave para un país insular: la necesidad de que la población costera conozca, antes de una emergencia real, cuáles son sus rutas de evacuación ante una posible amenaza de tsunami.
La jornada permitió evaluar la capacidad de respuesta de instituciones públicas, empresas, centros educativos y comunidades ante un sismo de gran magnitud. También incluyó la prueba de la plataforma de alertas públicas Cell Broadcast, integrada al sistema “Alerta RD”, diseñada para enviar mensajes directamente a teléfonos móviles compatibles ubicados en zonas determinadas.
Aunque la tecnología de alerta representa un avance importante, el ejercicio dejó una pregunta práctica para residentes, trabajadores y visitantes de las zonas costeras: si después de un terremoto se emite una alerta de tsunami, ¿sabe la población hacia dónde debe dirigirse?
Las rutas de evacuación, pieza clave de la prevención
Una ruta de evacuación de tsunami es un recorrido previamente estudiado y definido para que las personas ubicadas en zonas potencialmente inundables puedan desplazarse de forma rápida y segura hacia áreas elevadas, zonas seguras o puntos de reunión establecidos.
Estas rutas dependen de mapas de inundación, estudios técnicos, señalización visible y planes comunitarios. Su valor principal está en que deben ser conocidas antes de que ocurra la emergencia, no descubiertas durante el evento.
En comunidades costeras, cada persona debería identificar con antelación si se encuentra dentro de una zona de riesgo, cuál es la salida más cercana, hacia dónde debe caminar y dónde se ubica el punto de reunión más seguro.
La preparación resulta especialmente importante porque, en un tsunami de origen cercano, el tiempo disponible para evacuar puede ser limitado. En esos casos, la población no siempre puede depender únicamente de una notificación oficial.
Un simulacro programado no equivale a una emergencia real
Durante un simulacro, las autoridades, instituciones y participantes conocen previamente la fecha y la hora del ejercicio. Esto permite coordinar protocolos, activar comunicaciones y medir tiempos de respuesta en condiciones controladas.
En una emergencia real, en cambio, el terremoto ocurre sin aviso. Las primeras decisiones deben tomarse mientras las personas aún enfrentan los efectos inmediatos del movimiento sísmico y antes de que exista una evaluación completa del riesgo.
Si el sismo genera una amenaza de tsunami, las autoridades deben evaluar el peligro, emitir alertas, difundir instrucciones y activar los mecanismos de evacuación. Sin embargo, la respuesta ciudadana será más efectiva si las personas ya conocen su ruta y han practicado cómo llegar a una zona segura.
Por esa razón, los sistemas de alerta deben ir acompañados de educación pública, señalización permanente y ejercicios locales que permitan a la población reconocer el peligro y actuar con rapidez.
Señales naturales y alertas oficiales
Las recomendaciones de protección varían según el tipo de amenaza. Durante un terremoto fuerte, salir corriendo sin control puede aumentar el riesgo de lesiones. La prioridad inmediata es protegerse y seguir las orientaciones de los organismos de emergencia.
Una vez termina el movimiento, si la persona se encuentra cerca de la costa y el sismo fue fuerte o prolongado, debe estar atenta a posibles señales de tsunami. Entre ellas se encuentran la retirada inusual del mar, cambios anormales en el nivel del agua o instrucciones oficiales de evacuación.
Ante cualquiera de estas señales, la recomendación es alejarse de inmediato de playas, malecones, ríos, desembocaduras y zonas bajas, y avanzar caminando hacia lugares altos o puntos seguros previamente identificados. En estas circunstancias, cada minuto cuenta.
República Dominicana y la preparación ante tsunamis
La República Dominicana participa en el sistema regional de alerta de tsunamis del Caribe, conocido como CARIBE-EWS. De acuerdo con información de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, más de ocho millones de personas forman parte de la población costera del país, equivalente a cerca del 70 % de sus habitantes.
El país cuenta con estructuras nacionales para recibir y gestionar información sobre amenazas de tsunami, así como con experiencias de preparación comunitaria, ejercicios de evacuación y materiales técnicos relacionados con mapas de inundación, desalojo y señalización.
Puerto Plata figura como uno de los casos más documentados internacionalmente. La UNESCO-IOC la identifica como comunidad reconocida dentro del programa Tsunami Ready, con documentación que incluye mapa de inundación, estimación de población en riesgo, ruta de evacuación, señalización, materiales educativos, ejercicios, plan de respuesta y sistemas de alerta.
No obstante, la información disponible para consulta pública no siempre permite ubicar de manera sencilla una red nacional única y centralizada con mapas de inundación, rutas oficiales y zonas seguras para cada comunidad costera.
Esto no significa que no existan estudios o planes locales, sino que la información útil para la población debe ser visible, comprensible, actualizada y fácil de encontrar antes de una emergencia.
Recomendaciones para la población
Las autoridades y organismos de gestión de riesgo recomiendan que las personas que viven, trabajan, estudian o visitan zonas costeras adopten medidas preventivas antes de que ocurra una emergencia. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Identificar si la vivienda, lugar de trabajo, escuela u hotel se encuentra dentro de una zona potencialmente inundable.
- Ubicar la ruta de evacuación más cercana y recorrerla previamente a pie.
- Reconocer las zonas altas, puntos de reunión y señales de evacuación disponibles en la comunidad.
- Preparar un plan familiar que indique dónde reunirse y cómo comunicarse después de la emergencia.
- Evitar regresar a la costa hasta que las autoridades indiquen que el peligro ha terminado.
- Prestar atención a alertas oficiales, sirenas, mensajes de emergencia y señales naturales del mar.
- Participar en simulacros comunitarios para practicar la evacuación y corregir fallas.
La alerta debe convertirse en acción
La implementación de herramientas como Cell Broadcast puede fortalecer la capacidad de aviso a la población, ya que permite enviar mensajes de emergencia directamente a teléfonos móviles ubicados en áreas específicas. Sin embargo, una alerta solo cumple su propósito si las personas saben cómo responder.
Por ello, especialistas en preparación ante desastres insisten en que la tecnología debe complementarse con mapas accesibles, señalización en calles, campañas educativas y simulacros periódicos en comunidades costeras.
La alerta puede indicar cuándo salir; la ruta debe indicar hacia dónde ir.
Un llamado después del simulacro
El simulacro nacional permitió ensayar procedimientos y probar nuevos mecanismos de comunicación, pero también evidenció la necesidad de fortalecer la educación ciudadana sobre evacuación costera.
En un país con alta concentración de población en zonas costeras, la preparación ante un tsunami no depende únicamente de recibir una alerta. También requiere que cada comunidad tenga rutas claras, señalización visible y ciudadanos capaces de actuar sin improvisar.
La pregunta que deja el ejercicio es directa: si mañana se activa una alerta de tsunami, ¿sabemos hacia dónde evacuar?



