La ampliación de la avenida República de Colombia ya se nota en el asfalto, con nuevas estructuras, cambios en la circulación y transformaciones en los barrios de alrededor. Mientras tanto, el sector inmobiliario empieza a mirar la zona con otros ojos, porque una mejor movilidad puede hacer más atractivas las propiedades.
Según Katherine Espino en El Día, el proyecto está a cargo del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) e incluye puentes, túneles, pasos a desnivel y retornos para reducir los choques entre vehículos y conectar mejor distintos puntos del Gran Santo Domingo.
Qué se está construyendo
Una actualización de la Presidencia del 13 de octubre de 2026 detalla varias obras en marcha: un viaducto de más de 200 metros sobre la cañada de Arroyo Hondo, la instalación de vigas del puente en la intersección con la avenida Jacobo Majluta y la excavación de un túnel que pasará por debajo del barrio Cuba.
También hay excavaciones de una trinchera que conectará el viaducto con el cruce de República de Colombia y Carlos Pérez Ricart, conocido como Sol Poniente. La obra se divide en tres tramos: desde la autopista Duarte hasta Jacobo Majluta, de ahí hasta Pérez Ricart, y de Pérez Ricart hasta Los Próceres.
¿Cuánto tiempo se va a ahorrar?
La avenida recibe unos 35,000 vehículos diarios, y uno de los objetivos principales es acabar con los tapones. En diciembre de 2024, el entonces ministro de Obras Públicas, Deligne Ascención, calculó que recorrer todo el corredor, que hoy puede tomar cerca de una hora, podría reducirse en unos 40 minutos al terminar los trabajos.
Ojo: esa cifra es una proyección general del corredor, no una medición hecha después de terminar las obras. Por ahora, cuatro retornos operacionales ya funcionan entre las avenidas Monumental y Jacobo Majluta, y según un comunicado oficial han ayudado a mejorar la circulación, sobre todo en horas pico. Lo que no se ha informado todavía es cuánto tardan hoy esos recorridos.
El diseño también elimina cruces conflictivos y organiza los accesos de los centros comerciales para que no interfieran con la vía principal.
El precio de vivir en el barrio Cuba
No todos viven el cambio igual. En el barrio Cuba, alrededor de Los Ríos, las demoliciones y expropiaciones ya cambiaron el paisaje. Para los residentes, el impacto no es solo el tránsito: también hay casas y negocios que desaparecen y familias que tienen que reorganizar su vida.
El Gobierno calcula que la obra beneficiará a más de 1.4 millones de personas del Gran Santo Domingo, aunque eso no significa que todas ahorren el mismo tiempo. Además, se anunció la recuperación de más de 24,000 metros cuadrados de áreas verdes para un parque ecológico con senderos, ciclovías y espacios recreativos, administrado por el Jardín Botánico Nacional.
Lo que dice el mercado inmobiliario
El agente inmobiliario Leonel De la Cruz asegura que la congestión era uno de los motivos por los que los compradores descartaban la zona, y que ahora la mejora en la circulación empieza a cambiar esa percepción. Según él, algunos compradores que antes no querían entrar ni salir del área ya la consideran para vivir, y la obra ha ayudado a vender los proyectos de apartamentos que están en construcción.
De la Cruz estima que la plusvalía anual del sector, que ronda el 5 % fuera del período de la pandemia, podría subir a entre 7 % y 10 % por la intervención vial. Pero aclara que es una valoración del mercado, no un dato comprobado con registros de compraventas o tasaciones.
Los anuncios de venta tampoco bastan para medir el efecto. En mayo de 2025 se ofertó un apartamento de tres habitaciones en Los Ríos por RD$7.2 millones, con unos 134 metros cuadrados, y en junio de 2026 otro de tres habitaciones y 130 metros cuadrados salió por RD$8.9 millones. Son propiedades distintas, así que esa diferencia no demuestra por sí sola un alza general ni que se deba a la ampliación.
Para saber si la obra está empujando los precios habría que comparar ventas reales antes y después del anuncio del proyecto, usando inmuebles similares y revisando otros sectores cercanos. Por ahora, el impacto inmobiliario es más una expectativa que un hecho, y dependerá de cómo funcione la circulación cuando terminen las obras y de cómo evolucione la demanda en el entorno.



