El Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) participa en el desarrollo de un modelo conceptual de biorrefinería flexible diseñado para valorizar el sargazo que arriba a las costas dominicanas y convertirlo en energía, combustibles, fertilizantes, materiales avanzados y compuestos químicos de aplicación industrial.
El esquema propone un aprovechamiento en cascada para extraer múltiples utilidades de la biomasa marina:
- Compuestos químicos de alto valor: En una primera fase de extracción, se obtienen principios activos y sustancias de interés comercial destinados a las industrias cosmética, textil, agrícola (biofertilizantes y bioestimulantes) y farmacéutica.
- Materiales estructurales y de filtración: La fracción fibrosa remanente se destina a la manufactura de paneles para la construcción y filtros industriales.
- Vectores energéticos y biocombustibles: Los residuos restantes se someten a procesos termoquímicos y bioquímicos para producir biogás, gas de síntesis (syngas) y generación de energía eléctrica o térmica.
- Biocarbón y carbón activado: Mediante pirólisis y otros tratamientos térmicos, se obtienen materiales carbonosos útiles para la retención de nutrientes en suelos agrícolas y la purificación de aguas o gases.
El planteamiento técnico, publicado en la revista científica ACS Sustainable Resource Management de la American Chemical Society, fue elaborado en el marco del proyecto ResAgroSargazo, coordinado por INTEC con financiamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores y de Europa de Francia y el concurso de la Red Interuniversitaria de Investigaciones sobre Sargazo (SARGARD).
Para solucionar la variabilidad estacional del sargazo, cuyos arribazones fluctúan drásticamente a lo largo del año, el modelo integra residuos agrícolas terrestres como el bagazo de caña de azúcar, cascarilla de café, cacao y coco. Esta configuración multibiomasa permite que la planta opere con alta proporción de algas durante los picos de afluencia costera y aumente el procesamiento de desechos agrícolas durante los meses de escasez marina.
El autor de correspondencia del artículo y profesor del Área de Ciencias Básicas y Ambientales del INTEC, Ulises Jauregui-Haza, explicó que procesar conjuntamente el sargazo con residuos vegetales reduce en aproximadamente un 22 % la concentración de cenizas en el sistema, lo que mitiga los problemas de corrosión y acumulación mineral en los reactores. Asimismo, los análisis del estudio determinaron que estos esquemas híbridos pueden reducir hasta un 35 % las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con instalaciones de materia prima única, situando los costos operativos estimados entre US$ 120 y US$ 150 por tonelada.

Actualmente, las tecnologías evaluadas (que incluyen digestión anaerobia, pirólisis, hidrólisis enzimática y licuefacción hidrotermal) se ubican en una escala de madurez de laboratorio (TRL 4). El equipo investigador señaló que el siguiente paso requerirá inversión de capital público-privado y un marco regulatorio claro para construir plantas piloto que validen el rendimiento comercial continuo de estos procesos en el país.



