Ponte a prueba: ¿es amor o costumbre y dependencia?

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Sí, cuando comenzamos una relación queremos estar el mayor tiempo posible con esa persona, que para nuestra mirada de la etapa de enamoramiento es “especial y perfecta”. A la larga surgen sentimientos de amor, y necesitamos más “cosas” de nuestra pareja. ¿Por qué será que siempre queremos más?

Bueno, la idea es disfrutar del amor y no sufrir por situaciones trágicas que son más bien insignificantes. Presta atención a los siguientes tips que entrega Michelle Thomas Vial (@michellethomasv) –psicóloga especialista en sexualidad– que permiten reconocer si estás realmente enamorada o más bien eres altamente dependiente.

Como una “Elvira”

Está claro que cuando queremos a alguien tratamos de ayudarlo, regalonearlo con detalles, relajarlo si está estresado… Pero otra cosa es ser como una “Elvira”, ultra complaciente en todo o demasiado servicial. ¿Lo haces para sentirte necesitada? ¿Es amor?  “Ser serviciales, sumisas, dependientes, es aprendido. La familia va moldeando aquello que necesita de nosotros, y muchas veces estas mujeres han sentido que es la única forma de sentirse amadas, ser necesitadas. Pero nuevamente nos habla de una experiencia vital de amor que no fue completa en la niñez. No es amor, es una ilusión del amor. Finalmente lo que subyace es la idea de que si soy realmente yo, si manifiesto lo que yo quiero, si no hago lo que el otro necesita, no me va a amar”, dice la sicóloga. Aquí recordemos que para que el otro nos desee, necesitamos dar y quitar. Simple: si se tiene algo seguro, se pierde el deseo.

Él y su grupo de amigotes

Te avisa que la noche del sábado no podrán salir a comer ni ver películas, porque tiene una reunión con sus amigos. Sí, el típico club de Toby con que hace deporte y ha vivido sus mejores aventuras. ¿Te molesta? ¿Piensas que no te quiere? ¿Le has preguntado por qué los prefiere a ellos y no a ti?  “Habla de la inseguridad de la mujer, de la poca capacidad de permitir el espacio diferenciado del otro. De creer que el amor se muestra sólo si estamos juntos”, explica Michelle. Es que hay que entender que ellos tienden a necesitar más ese espacio (llámese deporte, salida semanal, pasatiempo, arreglar cosas, etcétera) y cultivarlo siempre. Quizás si no lo tuvieran perderían todo el atractivo, ¿no?

Pegadas al teléfono

Los celulares nos han facilitado la vida, pero también nos vuelven más controladas y controladoras. Sé sincera: ¿Lo llamas con una razón de peso o sólo para saber qué hace, con quién y dónde? ¿Cuántas veces al día? ¿Te alteras si no contesta tus whatsapp, y ves que está conectado? Y finalmente, ¿tus dedos funcionan solos y no puedes evitar llamarlo? ¿Amor total? “No, es dependencia emocional. Tiene que ver con un tipo específico de estilo relacional que es inseguro, ambivalente; en el fondo siempre está cuestionando cuánto la aman, ya que no tiene la seguridad de base de que es suficiente”, comenta. Además, el espacio es necesario para todos, aunque a veces se sienta lo contrario, y en vez de amarte más, terminará agobiado, por lo bajo.

Adiós millón de amigos

¿A quién no le ha pasado? Todas hemos dejado de lado a los amigos cuando empezamos esa relación, y quizás es bueno, porque vives de forma intensa el perfecto principio, el que más se recuerda (está claro que luego se derrumba en algún sentido). Aunque si ya estamos grandes, habremos aprendido algo, ¿no? Te invitan a un evento, ¿y si no va él te da lata? ¿Sales con tus amigos y te cuesta pasarlo bien? ¿Lo llamas, le mandas mensajes y te cierras a conocer gente nueva? ¿Es eso estar enamorada? “Es frecuente; tiende a pasar lo mismo cuando tenemos un bebé. Nos metemos simbióticamente en una relación por un tiempo para luego, cuando está consolidada, poder salir al mundo más seguro. Esto variará dependiendo de la capacidad de comprometerse que tenga cada integrante de la pareja y de la sanidad de la relación”.

Porque todas lo quieren

“Es lindo, simpático, inteligente, cariñoso, educado, preocupado… Seguramente, otras lo querrán y desearán estar con él”, piensas a veces, idealizando totalmente su figura. Y es ahí cuando te preocupas por las mujeres que puedan flechar a tu pareja, y optas por casi prohibirle que tenga amigas (porque no entiendes la amistad hombre-mujer). ¿Es normal no querer que converse con ellas? “Eso dependerá de la calidad de la relación y de la seguridad interna de cada uno. Si yo sé cuánto valgo, no debería sentirme celosa. Si además el otro genera una diferencia entre su relación conmigo y sus amiga/os, y sentimos que ese vínculo es especial y diferente a los otros, no deberíamos sentir celos que nos distancien o que nos generen ruido en la relación”.

Ni un minuto sola

¿Eres de las que pasan de una relación a otra sin darte tiempo para estar sola? Las que critican quizás envidian la facilidad de “enamorarse” o conquistar a otro, mientras otras sentirán lástima porque no pueden estar solas, “no se soportan ellas mismas”, dicen. “Pasar de una relación a otra sin tiempo para poder digerir lo que pasó, qué hice mal, qué situaciones soporté sin querer, por qué terminamos, no me permite limpiarme para empezar algo nuevo ni tomar consciencia de mis dificultades y permitirme hacer algo al respecto”. Ojalá todas podamos vivir la soltería como una etapa increíble de crecimiento y autoconocimiento personal y, por qué no, de pura y bendita diversión.

¿Espacio propio?

Es cierto que se habla mucho de ese concepto, que es necesario y bla-bla-bla, pero de verdad algunas cuando están en pareja se olvidan de aquello. ¿Aprovechas tu tiempo libre realmente? ¿Has cultivado tus propios sueños, metas? Si lo has hecho, felicítate a ti misma; si no, es hora de cambiar, porque te has vuelto muy dependiente de tu pareja. Y, si es que no está en tu misma parada, escapará cuando pueda.

¿Dependiente desde cuándo?

¿Por qué algunas son más dependientes que otras? ¿Tendrá su origen en la infancia? Thomas explica que “por supuesto, en la relación con nuestro cuidador primario (muchas veces la madre), que al tener una respuesta poco consistente y ambigua a nuestras necesidades genera la inseguridad de ser importante, lo que se traduce en conductas que buscan reafirmar lo que los otros sienten por mí todo el tiempo”. ¡Qué agotador!


Fuente: http://revistamujeres.cl

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